Libre expresión
Hay buenas noticias. Finalmente el Presidente de México Enrique Peña Nieto se acordó que existía Michoacán y mandó a las zonas en conflicto de la Tierra Caliente, miles de elementos del Ejército, la Marina y la Policía Federal.
Con ello de momento, la calma ha regresado a municipios como Buenavista, Tepalcatepec y Coalcomán, donde sus habitantes y los grupos de autodefensa los recibieron con aplausos, aunque éstos últimos, también con la advertencia de que si los vuelven a abandonar, retomarán sus armas.
A la par, el gabinete de seguridad nacional liderado por el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, se dio cita en Morelia para comprometer que devolverán la paz al estado pero no sólo con recursos de seguridad, sino con apoyos económicos que impacten favorablemente en lo social.
Ambos compromisos responden evidentemente a la solicitud constante de auxilio de ciudadanos que padecen la inseguridad, el desempleo y la ausencia de recursos de uno de los clientes más sólidos, el Gobierno estatal.
Indudablemente hay acciones y compromisos que podrían ser un aliciente para retomar la esperanza de que las condiciones de calidad de vida en este hermoso estado, podrían retomar un mejor rumbo.
Lamentablemente nada es perfecto y los políticos y gobiernos actuales nos han hecho incrédulos y desconfiados. Ya antes hubo discursos y estrategias conjuntas entre poderes con lo que tendría que estar mejor Michoacán entero. Ya antes nos tocó ser el primer estado, el conejillo de indias, donde la estrategia federal aplicaría sus recursos de seguridad y económicos en aras de mejores condiciones.
Pero ni hablar, no tenemos opción. Hay que volver a fortalecer la esperanza y prendamos veladoras para que esta vez sí haya resultados pronto, así como lo comprometió el gobernador Jesús Reyna García, a más tardar el próximo 16 de junio.
No ha visitado la entidad Peña Nieto, como comprometió en su campaña presidencial, pese a que se le espera desde el año pasado… sin embargo, la buena noticia es que ya se acordó que existe Michoacán, ahora sólo falta conocer los montos económicos de lo que será el apoyo social con el que deberán impulsar el desarrollo social del estado y esperar, a que ambas estrategias, alcancen las metas establecidas. Ojalá.
Insisto, nada es perfecto.
A la par de los anterior, es momento que ni el Gobierno Federal ni el estatal han querido dejar claro cómo o con qué convencieron a los normalistas para que entregaran a los policías y vehículos retenidos.
Si bien es cierto que su estrategia de opacidad les pudo resultar, cierto es también que nadie digiere el discurso de que no se han comprometido las plazas automáticas.
Con el paso de los días, la verdad tendrá que salir a flote. Ya veremos si como dicen los voceros normalistas, lograron las plazas automáticas para todo el sexenio del Presidente Peña Nieto, con recursos federales, independientemente de que lo prohíba la reciente reforma constitucional en materia educativa.
Ya veremos si los gobiernos hicieron algunas promesas que no cumplirán y entonces normalistas y magisterio democrático, indudablemente, regresarán a sus tradicionales prácticas de presión.
Ya veremos si se firmó algún documento que en algún momento será imposible ocultar y evidenciará los acuerdos y las estrategias ganadoras, es decir, normalistas o gobierno.
Por el momento y afortunadamente, ya no hay ni policías ni vehículos retenidos.
Además…
Otra vez la cuenta pública trimestral del Gobierno de Michoacán correspondiente a enero - marzo del presente año, hace un informe que resulta desafortunado para las finanzas del estado.
Para empezar, los adeudos se incrementaron en mil 300 millones de pesos y nuevamente se reporta un DAÑO AL ERARIO PÚBLICO por más de 15 mil 900 millones de pesos, de los que siguen pendientes las denuncias, las investigaciones, las auditorías y la rendición de cuentas.
Ni hablar, nada es perfecto y ante dicho escenario, el secretario de Finanzas, Carlos Río y el contralor del estado, Carlos Ochoa, sólo atinan a echarse la bolita ante la responsabilidad de actuar en consecuencia.
Así que una vez más, los que se alcanza a ver, es que no habrá ni transparencia ni rendición de cuentas en torno a todos los señalamientos que se hicieron al manejo de recursos públicos correspondientes al 2011, todavía en la era Leonel Godoy.
Y sin embargo, acá entre nos, espero estar totalmente equivocado.