Libre expresión…
Terminó el periodo de aplicación de la prueba ENLACE en Michoacán donde los resultados son una vez más insuficientes. Más allá de lo cualitativo que debería ser lo fundamental, ni siquiera hubo estrategia suficiente para lograr el mínimo indispensable y que el estado sea tomado en cuenta.
En el 2012 se alcanzó una aplicación del 25 por ciento y esta vez, será del casi 34 por ciento, según la versión del secretario de Educación, Jesús Sierra; aunque no se descarta que haya sido sólo del 27 % como calcularon los Institucionales o que no haya rebasado los 20 puntos porcentuales, como anticipan los Democráticos. En fin, cada cual puede decir lo que quiera, mientras no haya un dato oficial de la SEP.
Lo cierto es que Michoacán vuelve a estar reprobado en la aplicación de esta prueba en el presente año, donde la historia refleja contrastes. En el 2006 se logró un 36.3% en primaria y un 41.4% en secundaria; su peor resultado fue en 2008 cuando se obtuvo un 0.7 en primaria y un 11.3 en secundaria y la mejor fue en el 2011 con un 42.2 en primaria y un 57.8 en secundaria.
Lamentablemente la Prueba Enlace subsiste con cualquier cantidad de dudas, mismas que este año se fortalecieron con la presunta circulación de las respuestas de dicho examen en redes sociales. Por supuesto que no hay mucha complicación para concluir que hay irregularidades en su aplicación, especialmente cuando las fracciones magisteriales y gobiernos están urgidos de demostrar que la educación en nuestro país no ha tocado fondo.
En un contexto cotidiano de acusaciones mutuas entre autoridades y alas magisteriales, lo cierto es que la educación está en crisis, con una lideresa en la cárcel, tráfico de plazas, prácticas desafortunadas como la herencia de las mismas, gigantes equipos sindicales, opacidad a grado tal, que autoridad y sindicatos se niegan a dar a conocer el número de plazas y profesores que las tienen asignadas.
En Michoacán han declarado muchas veces que habrá transparencia, que acabarán con miles de aviadores y ni autoridad, ni institucionales, ni democráticos han logrado dar un paso claro, por el contrario, es evidente la preferencia de todos por mantener la opacidad para evitar que puedan salir raspados, mientras seguimos ocupando los últimos lugares de aprovechamiento en el ámbito nacional.
Además, prevalecen escuelas que no cuentan con profesores, otros que en lugar de estar frente a grupo se desempeñan en oficinas de gobierno y de todos modos cobran en la Secretaría de Educación del estado.
Están los que tienen varias plazas aunque no puedan cubrir todos los horarios, los que cobran sin trabajar, los miles que se escudan en ser parte del comité sindical, la reunionitis que padecen las escuelas que suspenden clases cotidiana y casualmente los viernes, los cada vez más largos puentes y un largo etcétera, sin que haya autoridad capaz de hacer valer la ley.
Mientras tanto, los más perjudicados son los niños y adolescentes, ésos que para autoridades, institucionales y democráticos, son lo más importante de su actividad.
Ni hablar, por más que se quiera maquillar la realidad con simples discursos, la realidad es que la educación y especialmente en Michoacán, enfrenta una de sus peores épocas.
Por ello, bien vale un llamado a los profesores con vocación, a los que en la búsqueda de mejoras salariales, de las que están en todo su derecho, no afectan a la materia prima más importante del país.
Resulta impostergable retomar la congruencia y trabajar por mejorar la calidad educativa, encontrar mejores esquemas de evaluación y flexibilizar posiciones para llegar a un punto de equilibrio donde puedan converger autoridades, democráticos, institucionales, alumnos y padres de familia.
Por supuesto que no es tarea sencilla cuando la educación está secuestrada, pero bien vale la pena el esfuerzo por recuperar el “deber ser”, ese que se inculca en las escuelas y del que padres, profesores y autoridades deben ser ejemplo.
Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, gracias.