La muerte de Cristo y los enigmas de la vida/Mateo Calvillo
La semana santa es tiempo de complacer al hombre integral, a su espíritu, de resolver los enigmas de la vida, teniendo la muerte de Cristo como clave de lectura.
Si quieres aprender a amar sigue a mis Maestro Cristo. Juan es su amigo y lo conoce muy bien. Cuenta: “Cuando se acercaba la fiesta de la pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora (de entregar su vida para salvarnos) habiendo a amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta lo infinito.
La prueba de amor consiste en entregar la vida por sus amigos y el pueblo. Hay que ir hasta el martirio, entregar la vida por nuestros seres queridos, si no, no hemos aprendido a amar.
Entramos ya en la semana santa con el recibimiento triunfal de Jesús, el Mesías de parte de las turbas de Jerusalén.
El jueves damos un paso gigante y entramos en el triduo sacro del Misterio Pascual de Cristo, el Misterio de su pasión muerte y resurrección.
En esta reflexión no nos andamos por las ramos, vamos al corazón del acontecimiento,
Cristo es modelo de amor, es el modelo de hombre, en él se esclarecen a fondo los problemas del hombre.
Ofrece su sacrificio de salvación, de manera misteriosa, en una celebración sagrada, sirviéndose de su palabra divina y de signos, el pan, el vino.
Cristo con su poder omnímodo de Dios adelanta de una manera ritual el sacrificio real, histórico de sus padecimientos y muerte sangrienta del día siguiente, el viernes santo.
Es la misma entrega de amor, habiendo amado a los suyos los amó hasta lo infinito, superando todo límite de una manera sorprendente.
Cristo es modelo de amor porque con su vida defiende a los suyos de Satanás y de las autoridades que oprimen a su pueblo.
El jueves santo Cristo nos deja su presencia en la divina eucaristía. Nos deja un sublime ejemplo de servicio en el lavatorio de los pies. Formula “un mandamiento nuevo que se amen unos a otros como yo los he amado.
El viernes él realiza su entrega histórica, real, las suyas no son palabras huecas, falsas promesas.
Desde el jueves santo empieza la entrega de su vida: oración en el huerto, aprehensión y noche de torturas.
La policía judicial del tiempo los verdugos obedecen las órdenes de los jefes corruptos y falsos del pueblo, civiles y religiosos-
Derrama su sangre gota a gota después de que lo sangran en la flagelación y la corona de espinas.
La regando de la casa de Herodes a Pilatos, a la del sumo sacerdote.
La derrama profusamente en el camino del Monte Calvario y sobre su cumbre, clavado en la cruz.
Pronuncia siete palabras de inigualable nobleza y grandeza de espíritu.
Cuando expira el universo se conmueve con signos grandiosos de dolor, luto, con manifestaciones del más allá.
Cristo es el hombre modelo, el paradigma, en él queda claro el sentido de nuestra vida. El es la clave para entender nuestra vida con su carga de dolor, sacrificio, injusticia, con un horizonte nuevo de triunfo.
Si quieres entender tu sufrimiento, la crisis larga y horrible que estamos viviendo con sus torpeza, mentiras y pecados, con su injusticia y el sufrimiento de la gente, acércate a Cristo.
No vayas como a un espectáculo, muchas veces de mala calidad, como algunos viacrucis vivientes. Rompe con tu rutina, sacrifica ociosidad, las bajas pasiones de vino, sexo, diversión.
Entra en su misterio a través del silencio, la oración, la participación en la celebración de la comunidad. La participación en los oficios es lo primero.
Es fundamental que Cristo se aparezca a ti en una experiencia real, que te toque, te dé una nueva sabiduría, te cambie para entrar en el plan de Dios para ti.
Busca el encuentro de Dios en el asombro, la adoración, déjalo que se manifieste, te haga entrar en su plan, le dé un sentido maravilloso a tu existencia. Te ponga en el camino para derrotar el mal, vencer la crisis y realizar tu proyecto de vida, puro, rico, trascendente, eterno. Estarás en el camino de la gloria.