La corrupción, un pendiente olvidado
En el marco de la discusión sobre las reformas estructurales en nuestro país, Transparencia Internacional dio a conocer su Barómetro Global de la Corrupción. Este es un dato importante ya que, en el particular caso de la reforma hacendaria y de la reforma energética, se tiene total desconocimiento sobre los mecanismos que evitarán que la corrupción se haga presente y quienes la practiquen ganen dividendos por ello.
Los resultados de la encuesta levantada por Transparencia Internacional en 107 países del mundo indican que las personas perciben que la corrupción se ha agravado en los últimos dos años y en el caso particular de México el 71 por ciento de los encuestados consideró lo mismo. Entre las instituciones de nuestro país que son consideradas como las más corruptas se encuentran la policía, el poder legislativo, el poder judicial y los partidos políticos, mientras que las instituciones que se consideran menos corruptas son iglesia y el Ejército. En cuanto a la relación corrupción-educación, también se encuentran datos muy interesantes. Por ejemplo, el 17 por ciento de los mexicanos encuestados reportó haber pagado un soborno para acceder o facilitar un trámite educativo en los últimos doce meses.
Lo que es una realidad es que la corrupción en México se practica habitualmente y lo peor del asunto es que hemos aprendido a vivir con ella. Sin embargo, de manera paralela y aunque pareciera una paradoja, la corrupción en México es considerada como un problema grave. De acuerdo a los datos del Barómetro, México y Paraguay, son los países que califican con mayor gravedad el problema. En una escala del 1 al 5, donde 1 significa que la corrupción no es un problema y 5 significa un problema muy grave, los mexicanos encuestados expresaron una calificación de 4.7.
Así pues, la corrupción es una práctica que los mexicanos detestamos pero, a la vez, fomentamos. Para que está práctica se lleve a cabo es necesario de, al menos, dos personas: un funcionario público que decida no cumplir con sus obligaciones estipuladas en la ley y velar por su interés personal en vez de por el interés público, y, por otra parte, un ciudadano que esté dispuesto a aceptarlo y pagar a un funcionario público algo a cambio de un favor.
Bajo este orden de ideas, se convierte imprescindible que en nuestro país se tomen determinaciones en torno al tema de la corrupción. Con mayor razón si se pretenden sacar las reformas que el Gobierno Federal ha propuesto ya que, al carecer de mecanismos que eviten el ejercicio de prácticas corruptas, pareciera ser que las dichosas reformas apuntan en dirección contraria al interés público. ¿Pagaremos más impuestos sin que el gobierno se comprometa a establecer nuevos mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que nos aseguren que los impuestos que pagamos verdaderamente serán utilizados de manera eficiente y eficaz? O, por otra parte, ¿es factible creer que se quiere modernizar PEMEX sin tocar a su sindicato? Son preguntas que encuentran la mejor respuesta en usted.