La Utopía, México
Uruapan, Michoacán, 2 de noviembre del 2013
Utopía es pensar en un mundo feliz donde podemos amarrar a los perros con salchichas y no se las van a comer por que están satisfechos; me dijo mi cuate Ramiro Guzmán.
¡Tiene razón Ramiro!, soy un soñador que se debate entre la ingenuidad y la pendejez, ya que busco construir un mundo en el que cada persona, con el fruto de su esfuerzo pueda vivir con dignidad…
-Eso nunca ha existido, ni va a existir, sentenció Ramiro… Lo entiendo, pero no lo acepto. Es más, con la certeza de que el modelo actual, al acabarse va a devenir en una crisis mundial aderezada con sangre, hambre y pandemias, le apuesto a la inteligencia y generosidad de futuras generaciones para construir (reconstruir) ese mundo feliz… ¡No!, no soy adivino, lo que sucede es que el modelo es insostenible, cito a Annie Leonard en: “La historia de las cosas”; el modelo actual tiene como etapas: 1.- La extracción de materias primas, 2.- Su procesamiento para fabricar cosas, 3.- Su distribución y venta para que lleguen al consumidor, 4.- Su uso (consumo) y obsolescencia (fin), 5.- Se convierten en desechos y contaminan (basura). Hoy el modelo es exitoso al grado que sostiene a la nación más poderosa del mundo (a costa de otros), pero tiene un problema; para sostener el modelo, se debe incrementar el consumo al infinito, para así generar economía y empleo para una población creciente; con una falla: queremos sostener un modelo de consumo al infinito en un mundo redondo (finito), es decir, la aspiración de producción y consumos crecientes son insostenibles.
Si estamos de acuerdo con lo expresado, podremos concluir que el modelo neoliberal está en quiebra, “kaput”, “out”, “jodido”;… es decir, es inoperante, por lo que hay que cambiarlo; cito el video Zeitgeist de Peter Joseph donde se expresan sobre el dispendio idiota del gasto generado por la segunda guerra mundial que pudo haber resulto todos los problemas económicos de la época (http://www.youtube.com/watch?v=5aLGFZDiwRs, se los recomiendo), y la estupidez de un modelo económico inhumano e inoperante que puso como Dios al dinero y no a la persona.
Pero ojo, tengamos cuidado con tu mundo ideal, enfatiza Ramiro; cito de Wikipedia al filósofo Karl Popper quien advierte del peligro que encierran las utopías: “Por muy paradójico que parezca, este mundo feliz y perfecto puede convertirse en el más terrible y totalitario de los Estados. La creencia y el convencimiento del carácter ideal y perfecto de un sistema llevan irremediablemente a la intolerancia respecto a cualquier otra propuesta. Considerar esta organización la más beneficiosa produce que cualquier opinión en contra, cualquier oposición, sea vista como una amenaza para la supervivencia de la utopía y, en consecuencia, sea apartada del panorama social, para bien de la comunidad.”… En otras palabras, siempre estamos y estaremos ante al irremediable riesgo de enfrentarnos con la estupidez humana; lo que no debe inhibirnos (no me inhibe) para buscar soluciones inteligentes que conduzcan a la humanidad a una forma de convivencia amable con las personas, respetuosa del medio ambiente y de los recursos naturales, dentro de una sociedad organizada en función de las personas, no de las cosas, no del tener, no de la ganancia, no del dinero; una sociedad que ponga como eje el Ser.
Con esto en mente y necio como soy al no hacerle caso a Ramiro, convencido de que evolutivamente llegará un día que las sociedades funcionen en beneficio de todos, sin explotar al prójimo ni destruir al mundo, respetuosamente me permito proponer, a partir de que tenemos una supuesta capacidad de raciocinio: empezar a trabajar en forma organizada e inteligente ¡De ya!, para construir una sociedad acorde con las personas y el medio ambiente, es decir, una sociedad que tome en cuenta nuestra naturaleza humana y para ello, primero investiguemos que necesitamos como seres humanos (no como consumidores): para vivir bien (seguro no es acumular ni joder al prójimo), y después construir un modelo de convivencia productiva y económica cimentado en el esfuerzo individual, que de resultados colectivos para que: toda persona, cada ciudadano, pueda acceder a una vida digna con el fruto de su esfuerzo.
Si logramos lo expresado, entonces México tendrá como futuro hacer realidad la utopía de una nación en donde sus habitantes puedan vivir en concordancia con su humana naturaleza y así alcanzar la plenitud individual y la felicidad ¿El camino?: 1.- Reconocer que el modelo actual es inoperante e insostenible. 2.- Buscar soluciones (entre las que propongo la producción colectiva de alimentos sanos y la vida comunitaria), 3.- Escoger un camino –un modelo nuevo- (solución), 4.- Implementar solución seleccionada, 5.- Evaluar (medir) resultados para tener la certeza de que se está en el camino correcto.
¿La alternativa?, dejar que esto explote para que de la cenizas y la catástrofe de una sociedad autodestruida, surja una solución viable y humanista,… es nuestra decisión ¡Así de sencillo!
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador