Reforma Política
El 8 de agosto el Presidente Felipe Calderón promulgó los cambios legales relativos a la reforma política en nuestro país. Sentimientos encontrados se derivan de tal hecho ya que si bien se avanza en ciertos aspectos que permitirán consolidar una democracia de mejor calidad, aún quedan varios pendientes fundamentales para toda democracia moderna y que algunos partidos políticos, como el PRI y el PVEM, se negaron a aprobar en los meses en que la reforma política estuvo a discusión en el Poder Legislativo.Entre los cambios que se derivarán de esta reforma política encontramos que ahora la ciudadanía tendrá derecho de presentar iniciativas de ley que considere pertinentes para definir el rumbo del país, con lo que se amplía esa facultad que anteriormente era exclusiva del Poder Legislativo y del Ejecutivo.Ahora, también, cualquier mexicano podrá postularse de forma independiente a cargos de elección popular. Ya no será necesario que un partido político sea la vía por la que un ciudadano pueda ser votado en una elección de cargo público. Con esto, comienza a debilitarse la dependencia que tienen los políticos hacia los partidos y, con ello, a fortalecerse el vínculo entre político y ciudadano.Asimismo la figura de consulta popular fue elevada a rango constitucional con lo cual se abre la posibilidad de que los ciudadanos puedan expresar su opinión sobre los temas relevantes de alcance nacional, además de que de ello se deriven mandatos concretos para las diversas autoridades públicas.Otro tema incluido en esta reforma es el de la “iniciativa preferente” que seguramente se convertirá en el principal instrumento institucional para evitar la lamentable “parálisis” legislativa que tanto daño ha hecho y de la cual algunos partidos políticos se han aprovechado. Al respecto, cabe señalar que desde 1997 nuestro país ha vivido bajo gobiernos divididos, lo que implica que el presidente de la república no ha podido tener mayoría de su partido en el Poder Legislativo. Si bien esta situación contrasta con el viejo régimen priista donde el legislativo estaba al servicio del ejecutivo, este equilibrio de poder fue distorsionado, a partir del año 2000, por los partidos oposición, mismos que apostaron al bloqueo sistemático e irracional de las iniciativas y cambios propuestos por el titular del Poder Ejecutivo en nuestro país.Otros temas contenidos en la reforma política son el de la ampliación para la revisión de la cuenta pública, lo que fortalecerá la transparencia y rendición de cuentas y el de la certidumbre en caso de que llegase a faltar el titular del Poder Ejecutivo.No obstante lo anterior, es claro que esta reforma política se quedó corta en función de las necesidades y requerimientos a los que tiene que enfrentarse nuestro sistema político en la actualidad. Hay que ser claros y decirlo sin contrapisas: el PRI no quiso entrarle a temas relevantes y fundamentales para la calidad de nuestra democracia tales como la reelección de legisladores y presidentes municipales, reducción de diputados y senadores, y segunda vuelta para la elección presidencial. Temas que verdaderamente le cambiarían el perfil a la relación que existe entre ciudadano y política, temas que sí implicarían un cambio sustantivo y positivo para nuestra democracia y temas que definitivamente hubieran empoderado al ciudadano y dándole capacidad de decisión y castigo ante una gestión mediocre, opaca o corrupta de la cosa pública por parte de los políticos. Sin embargo, desafortunadamente, fueron temas que por no convenir a los intereses particulares del PRI fueron rechazados y eliminados de la reforma.