La obstrucción del PRI
Esta semana el INEGI dio a conocer los datos oficiales del crecimiento económico del país durante 2011. Derivado de ello, podemos decir con certeza que el Producto Interno Bruto del país creció durante 2011 en 3.94 por ciento. Casi 1.5 por ciento menos que 2010. La razón de ello se encuentra en los efectos de la crisis de la deuda que se manifestó crudamente durante el último trimestre del 2011 en Europa y que derivó en una caída sustancial de las bolsas del mundo, entre ellas la nuestra. Así pues, durante el último trimestre de 2011 la economía de nuestro país solamente creció en 3.68 por ciento, lo cual afectó al 4.5 que en promedio se había logrado en los tres primeros trimestres.Parece increíble que, después de haber padecido la crisis de 2008-2009 donde no quedó duda de que México requiere implementar una nueva generación de reformas estructurales a fin de crecer de manera más acelerada, haya transcurrido todo el 2010 y el 2011 y hasta la fecha no se hayan aprobado ni una de las reformas de gran calado que requiere el país. La razón es sencilla, no se debe a la falta de voluntad del Gobierno Federal, tampoco de la bancada a la que pertenezco, la de Acción Nacional. Por el contrario, tanto el Ejecutivo como el Grupo Parlamentario de Acción Nacional hemos presentado iniciativas de ley que pretenden comenzar a hacer los cambios que el país necesita, sin embargo, para poderlo hacer, es necesario construir mayorías que las aprueben. Y ahí es donde se encuentra la principal razón de que al día de hoy aún no tengamos esas reformas.El PRI es el único partido que puede permitir la aprobación de estas reformas. Ninguna otra correlación o coalición entre partidos alcanza a sumar los votos necesarios para aprobar las reformas pendientes. Con esa circunstancia y consciente de ella, el PRI se ha negado una y otra vez a la aprobación de las reformas. Evidentemente, su apuesta es a la inamovilidad del país, su apuesta es a la no construcción de acuerdos con la mira puesta en las elecciones presidenciales de este año.La explicación no puede ser otra. Esa es la carta que jugó el PRI en los últimos dos años y medio, y esa es la carta que pretende jugar en los últimos seis meses de esta LXI Legislatura. No obstante, es obligación de todo legislador, y de todo aquel que tenga conocimiento de esto, decirlo y comunicarlo a la opinión pública ya que los mexicanos tienen derecho a saber por qué al día de hoy aún no contamos con una reforma laboral que proporcione más y mejores empleos a los jóvenes mexicanos, por qué no tenemos una reforma hacendaria que haga más equitativo el cobro de los impuestos, por qué no tenemos un sistema político que de más poder a los ciudadanos y quite poder a los partidos y a los políticos, y por qué no contamos con mejores mecanismos de transparencia y rendición de cuentas que promuevan y aseguren que el uso de los recursos públicos en los estados del país. La razón es sencilla estimado lector: porque el PRI no ha tenido voluntad de contribuir a todos esos cambios que el país necesita con tanta urgencia.