Jóvenes, marchas y democracia
Los últimos días se han caracterizado por una serie de acontecimientos de expresión democrática de libertades encabezado por cientos de miles de jóvenes mexicanos, las marchas “Yo Soy 132” convocadas en varias ciudades del país para exigir equidad y veracidad de los principales medios informativos del país en el presente proceso electoral tienen por origen la visita que el candidato del PRI a la Presidencia hizo a la Universidad Iberoamericana en el Distrito Federal.Es del conocimiento público que la “opción” política que representa el candidato del PRI, Peña Nieto, ha sido una acción constante y sistemática de construcción mediática de una imagen desde que fue gobernador del Estado de México hasta estos días en que busca ser presidente de México.Como se puede verificar en documentos oficiales, miles de millones de pesos del erario público fueron pagados por el gobierno del Estado de México con la finalidad de construir a nivel nacional el perfil de un político que diametralmente es distinto a la realidad. Asimismo, en lo concerniente con la campaña presidencial candidato y su partido han optado por una campaña gigantesca de mercadotecnia a la par de una evidente estrategia de manipulación y tergiversación de la información apoyada por televisoras, radiodifusoras y diarios tanto nacionales como locales.Ante lo evidente de tales acciones de manipulación, el pasado 11 de mayo los estudiantes de la Universidad Iberoamericana, en un encuentro con el candidato del PRI en esa casa de estudios, ejercieron su libertad de expresión manifestando y cuestionando de manera directa al candidato del PRI por lamentables acontecimientos de su pasado y su presente a los que nunca ha dado respuesta de manera directa, siendo cuestionado por el descarado apoyo del duopolio televisivo del país.La reacción del candidato y su partido ante tal acontecimiento no se dejó esperar, fiel a la genética priísta la respuesta estuvo cargada evidentemente del tufo autoritario, intolerante y antidemocrático características que han acompañado a este instituto político durante más de ochenta años: “el PRI exige castigo a quienes se manifestaron en la Universidad Iberoamericana en contra de nuestro candidato”; “no son estudiantes, son porros” fueron las expresiones que presidente y vocero del PRI hacían públicas la tarde de ese viernes 11 de mayo.El acontecimiento ocurrido en la Universidad Iberoamericana ha sido el principio de un fenómeno que en México hacía bastante tiempo que estaba dormido. En los últimos días los jóvenes han salido a las plazas públicas a manifestar su descontento con la estrategia de manipulación en la que el candidato del PRI, su partido y medios de comunicación actúan en complicidad. Podemos decir, sin temor a equivocarnos que, a partir del movimiento originado en 1968, una gran proporción de jóvenes mexicanos marcó distancia del activismo político que, claro, era riesgoso en el régimen autoritario que el PRI nos impuso.Hoy día, en un contexto democrático y no autoritario, los jóvenes vuelven a expresar y manifestar sus ideas políticas, solicitan a los medios de comunicación equidad y veracidad en la información que se proporciona, así como se aparten de esta estrategia que confunde impidiendo que la realidad sea conocida por la sociedad.Me imagino que los jóvenes advierten la amenaza que se cierne sobre las libertades democráticas que disfrutan hoy día, esas libertades con las que ya viven y ejercen, mismas que deben ser garantizadas tanto en el presente como en el futuro.