El 2013 y el abismo fiscal estadounidense
El 2013 comenzó con una buena noticia, a secas, para la economía mexicana. No por algún cambio en nuestra economía o por alguna decisión que se haya tomado antes de concluir el 2012, sino porque en la víspera del Año Nuevo, en los Estados Unidos, se legisló en materia hacendaria para evitar que nuestro vecino del norte cayera en lo que han llamado el “precipicio fiscal”.Los Estados Unidos es uno de los países más endeudados del mundo, 70 por ciento del su PIB, y su déficit fiscal es de 9 por ciento de su PIB. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que el gobierno estadounidense, y no solo el gobierno, gasta más de lo que recauda año con año.Este problema se profundizó a partir de la crisis mundial de 2008. En plena crisis económica y en medio de una fuerte recesión de la economía estadounidense, el presidente George Bush presentó un plan de incentivos fiscales para todos los estadounidenses con la finalidad de que, al pagar menos impuestos, el consumo de las familias se incrementara y el motor de la economía se echara a andar una vez más. El plan que presentó Bush fue generalizado; es decir, bajo los impuestos a todos los estadounidenses: los de ingresos altos, medios y bajos.En su momento, el plan fue efectivo, logró poco a poco que el consumo de los estadounidenses se incrementara y que su economía saliera de la recesión. Podemos recordar que, de manera paralela, nuestra economía se fue recuperando, particularmente en el sector más afectado durante la crisis de 2008: las exportaciones. Casi todo lo que exporta nuestro país tiene como destino el consumo de las familias estadounidenses. De tal manera que ante una baja o alta en el comportamiento del consumo de esas familias, las exportaciones mexicanas se modificarán positiva o negativamente, y en consecuencia la economía, el empleo y el ingreso del país y las familias mexicanas también.No obstante, el defecto del plan auspiciado por Bush fue que al ser generalizado, bajar los impuestos a todos los estadounidenses durante cuatro años, se abrió un boquete enorme en las finanzas de aquel país, y antes de que llegara el 2013 había que tomar una decisión: o se bajaba el gasto del gobierno estadounidense para poder equilibrar las finanzas públicas de aquel país, o se modificaba el esquema tributario heredado por Bush.En este contexto, nuestro país estaba en plena zozobra ya que una decisión incorrecta condenaría a que la economía estadounidense fuera directo a una recesión e impactaría directamente, tal como lo hizo en 2008-2009 a nuestra economía. Afortunadamente, los legisladores estadounidenses aprobaron en el Senado de aquél país con 89 votos a favor y 8 en contra, y en la Cámara de Representantes con 257 votos a favor y 167 en contra un acuerdo que dejará expirar los beneficios impositivos a la renta, a las ganancias de capital y a los dividendos implementados durante la presidencia de George W. Bush para las personas con ingresos superiores a los 400 mil dólares; es decir, los más ricos en los Estados Unidos deberán pagar más impuestos, mientras que la clase media seguirá beneficiándose de las exenciones fiscales.Decimos que esta es una buena noticia “a secas” ya que de fondo no se resuelve el desequilibrio fiscal de nuestro vecino. Esta decisión solamente resuelve temporalmente el problema, pero sin lugar a dudas en un futuro no muy lejano volveremos a preocuparnos por esta misma situación.Mientras tanto, en este 2013 le deseo que Usted y toda su familia estén llenos de salud, felicidad, tranquilidad y prosperidad.