Economía mundial en riesgo, otra vez
En los últimos días, de nueva cuenta, se ha comenzado hablar de que el mundo se encuentra transitando en franca dirección hacia una desaceleración económica que podría derivar en una recesión como la que vivimos en 2009. La verdad no son pocas las probabilidades de que esto pueda llegar a suceder, tal vez no con la misma fuerza con la que se presentó en 2009, pero no dejaría de ser una recesión.Los síntomas de una nueva crisis ya comienzan a manifestarse. En la actualidad, las economías de los países se encuentran fuertemente vinculadas, de manera que lo que pasa en una o en algunas de ellas repercute en el resto. Por ello, son tres los principales motivos que están orillando a pensar de una nueva crisis económica a nivel global.En primer lugar, el mayor foco rojo, y posiblemente el principal responsable de una nueva recesión, se encuentra en el viejo continente. La crisis en las finanzas públicas de algunas economías europeas se encuentra lejos de resolverse y es el principal motor de la incertidumbre que se vive en las bolsas del mundo. Las medidas que se han tenido que tomar en países como España, Portugal, Grecia, Ucrania, Italia o, recientemente, Suiza han sido muy dolorosas en términos sociales y, a la vez, significan un atorón al dinamismo de la economía mundial. Por ejemplo, Portugal, que tiene un déficit público superior al 10 por ciento de su PIB, un desempleo superior al 12 por ciento y un nivel de pobreza del 25 por ciento, se ve en la necesidad de recortar el gasto público para disminuir el porcentaje de deuda pública, que en la actualidad supera el 75 por ciento del PIB, lo cual significará obligadamente una disminución sustantiva en la cantidad y calidad de los servicios públicos que se prestan como educación, salud, seguridad, entre otros. Asimismo, se vio en la necesidad de disminuir los salarios de los trabajadores a fin de controlar los niveles de inflación.Lo anterior, nos lleva al segundo motivo que fundamenta el pensamiento de una nueva crisis económica. Ante la fragilidad financiera que tienen varios de los países europeos, las bolsas bursátiles han entrado en un periodo de profunda incertidumbre por lo que las pérdidas que se han cuajado ahí han sido multimillonarias y, ante ello, los inversionistas están decidiendo resguardar el valor de su dinero invirtiendo en oro y dejando de invertir en otros rubros, ocasionando pérdida de producción, por tanto de empleo, y, en consecuencia, de consumo en los principales mercados económicos del mundo.Finalmente, los pronósticos de desempeño económico de los Estados Unidos no son los mejores ni los que se esperaban, particularmente por la revisión a la baja de crecimiento que se ha dado para este segundo semestre de 2011; asimismo, por el menor crecimiento en el índice de producción manufacturera, por el deterioro de la confianza del consumidor y, muy importante, por los altos niveles de desempleo que aún se mantienen en aquél país.Para la economía de México el riesgo de contagio ante una posible recesión económica en el mundo es alto. Desde 2009 se habló de la posibilidad de un rebote de la crisis en los próximos años y, para ello, se dijo que era necesario blindar al país en dos frentes: primero, teniendo unas finanzas públicas saludables, en equilibrio y, en segundo lugar, fortaleciendo la capacidad y la eficacia en la recaudación fiscal del Estado, y aunque ambos propósitos se lograron, aún queda pendiente el asunto de las reformas no aprobadas.En 2009 diversos actores políticos afirmaron que teníamos una oportunidad inmejorable para sacar adelante las reformas que México necesita, como la laboral, la política, la de modernización de PEMEX, entre otras muchas, a fin de que, ante una nueva amenaza de crisis, el país pudiera paliar con mayor facilidad los efectos negativos de la crisis en la producción, en el empleo, en el ingreso y en el bienestar de las familias.Sin embargo, esto no sucedió. La fuerza política con mayoría en el Poder Legislativo, particularmente en la Cámara de Diputados, el PRI, se ha negado sistemáticamente a sacar adelante estas reformas. Es decir, le negó al país la posibilidad de estar mejor preparado ante un eventual rebote de la crisis económica mundial que vivimos en 2009, y hoy también se erige como el principal responsable del deterioro que pueda sufrir el país a causa de su inmovilidad legislativa.