Deuda de los estados sin control
En los últimos días, en el Poder Legislativo, se ha estado discutiendo el tema de la deuda de los estados. Para nadie es un secreto que en la actualidad estamos pasando por una profunda crisis en esta materia, misma que tiene al borde de la quiebra a varias entidades, entre ellas la nuestra.La deuda de los gobiernos estatales es un tema que ha sido sistemáticamente denunciado y en él han sobresalido casos tan vergonzosos como el de Humberto Moreira en Coahuila o el propio de la administración pasada en Michoacán. No obstante, a pesar de haber sido denunciados y expuestos a la luz pública, existieron claras resistencias para lograr una legislación que permitiera regular la contratación de deuda en las entidades federativas. Esto, particularmente se dio en el marco de las elecciones federales de 2012 donde a toda costa el PRI evitó que el tema llegara a terrenos legislativos y judiciales.En la actualidad, la deuda total de las entidades federativas asciende a 435 mil millones de pesos y si analizamos caso por caso, podemos encontrar casos tan distantes como los siguientes: mientras que Nuevo León tiene una deuda de 49 mil millones de pesos, el estado de Tlaxcala tiene una deuda de solamente 43 millones de pesos. Esto significa que para poder pagar la deuda del estado de Nuevo León, se necesita que cada habitante de ese estado desembolse 10,530 pesos, mientras que para pagar la deuda de Tlaxcala, cada tlaxcalteco debería desembolsar 37 pesos.El ranking de los estados más endeudados en el país es encabezado por el distrito Federal con 58,770 millones de pesos, y le siguen Nuevo León con 49 mil millones; Veracruz con 40 mil millones; Estado de México con 40 mil millones y Coahuila con 36 mil millones.La principal razón que explica el sobre endeudamiento en algunas de las entidades tiene qué ver con la ausencia de leyes que regulen esta práctica, lo cual es aprovechado por los gobiernos de los estados a fin de hacerse llegar de recursos financieros y ejercerlos en el marco de un esquema de opacidad y falta de rendición de cuentas. Es decir, además de endeudar o, más bien dicho, hipotecar el destino de las futuras generaciones, los gobiernos de los estados se gastaron gran parte del dinero que les prestaron para “comprar” elecciones, “pagar” favores o “resguardarlo” en cuentas personales de los gobernantes.Así las cosas, en las últimas semanas se estuvo discutiendo en el senado de la república una iniciativa para regular la contratación de deuda en los estados. Dicha iniciativa consiste en limitar y poner topes a la contratación de deuda, así como definir los montos de endeudamiento de cada entidad y/o municipalidad. El trámite legislativo de dicha iniciativa tuvo éxito en la cámara de senadores y fue aprobada.No obstante, tal como lo indica el proceso legislativo, la iniciativa fue turnada a la cámara de diputados para su discusión y votación. Lamentablemente, la Junta de Coordinación Política de esta cámara ha decidido no dar trámite a dicha iniciativa en esta cámara argumentando supuestas inconsistencias jurídicas que en la realidad son, más bien, pretextos para continuar teniendo un vacío legislativo en esta materia y para que, de cara a las elecciones que tendrán lugar en algunos de los estados de la república en unos meses pueda seguir operándose electoralmente a partir de la utilización de recursos públicos provenientes de la contratación de deuda a entidades financieras, lo cual quiere decir que usted, que paga dicha deuda con sus impuestos, estará financiando por doble vía a los partidos políticos en su afán por ganar una elección.