Decidamos este 1 de julio
El 1 de julio los mexicanos decidiremos el rumbo que tomará nuestro país en los próximos años. La decisión no es menor, es una decisión que no solamente se circunscribe y determina lo que sucederá en el próximo sexenio sino que su trascendencia va más allá: lo que decidamos el primero de julio tendrá implicaciones en por los menos los siguientes veinte años que están por venir.Para demostrarle esto que le digo, veamos cuáles son las consecuencias de las decisiones que tomamos en el pasado. Antes del 2000, los mexicanos vivimos al abrigo de un régimen autoritario que la única alternativa que ofrecía era la del Partido Revolucionario Institucional en el gobierno. El resultado de ello fue claro y evidente: desastre económico, generaciones de mexicanos condenadas a la pobreza, un sistema educativo entregado al poder sindical, un sistema de salud ineficiente y en ruinas, coacción de todo tipo de libertades, represión, entre muchas otras desgracias.Sin embargo, ya en democracia, en el año 2000 y en 2006 los mexicanos decidimos que la mejor opción para gobernar el país era la ofrecida por el Partido Acción Nacional y ¿cuáles han sido las consecuencias de estas decisiones?A partir de esas decisiones, podemos afirmar que el México de hoy es completamente diferente al México de hace 12 años; es más, el México de hoy no es igual al México de hace seis años. A nivel macro, a pesar de la crisis que el mundo vivió en 2008 y que padecimos profundamente, México experimentó una recuperación sustancial de su PIB en 2010 y 2011, 6% y 4% respectivamente. La producción volvió a su nivel previo a la crisis, de hecho, un año antes de lo que tardó Estados Unidos en recuperarse. El manejo de las finanzas públicas ha sido impecable lo que ha permitido que, ante la incertidumbre económica que actualmente tiene lugar en la Unión Europea, México sea de las pocas economías en el mundo que tiene elementos e instrumentos suficientes para hacer frente a cualquier crisis que se presente. Por su parte, el déficit público de México es de 2.5%, mientras que el de Estados Unidos es de 8.6%; la deuda de México se ha mantenido estable en 27%, mientras que la deuda de los estadounidenses es de 98% y continua creciendo. En materia de inflación somos completamente otro país, mientras que en el pasado teníamos un promedio de inflación anual de 43%, hoy día nuestro promedio es de 4.4%. El comercio exterior continúa creciendo, en 1990 éste representaba el 17% de PIB mientras que en la actualidad representa el 61% y el 80% de las exportaciones de nuestro país son de bienes manufacturados, cuando en el pasado lo que más exportaba nuestro país era petróleo. El prestigio y certidumbre que tiene nuestro país no tiene comparación alguna ya que hoy México puede emitir y vender bonos garantizados a 20 y 30 años, o más, cuando antes nadie en el mundo se atrevía a comprarle bono alguno a México por más de 27 días.No solamente en un nivel macro el México de hoy es mejor que el México de ayer. También en el ámbito de la economía de las familias hay notables y sustanciales cambios. En el presente sexenio se han otorgado más créditos y subsidios a la vivienda que en los 25 años anteriores: más de 6 millones de créditos y subsidios para que millones de familias mexicanas tengan acceso a una vivienda propia y puedan construir un patrimonio para sus hijos. En materia de salud, se está a punto de lograr la cobertura universal en servicios de salud, en este sexenio se logró que cerca de 40 millones de mexicanos tengan acceso a los servicios de salud del Estado Mexicano lo cual ha sido una empresa gigantesca que ha requerido de un esfuerzo tanto económico como político de las mismas dimensiones. No son pocos los países en el mundo que anhelan este objetivo y que a lo largo de las décadas no han podido conseguir asegurar la atención médica universal a su población. A pesar de las reticencias de los líderes sindicales, el sistema educativo comienza a ordenarse, ahora la evaluación del sistema en su conjunto es una realidad; la inversión que hacemos hoy en educación es cuatro veces mayor que la que hacíamos hace 15 años.Los gobiernos panistas han sabido ser democráticos, no han renunciado a someterse al escrutinio público de la sociedad: la transparencia y la rendición de cuentas son instituciones que se han consolidado en estos últimos 12 años y que son pieza fundamental de una sociedad demócrata.Falta espacio para enunciar uno a uno los cambios que ha tenido nuestro país al cobijo de los gobiernos de Acción Nacional pero si fuera necesario englobarlos en una sola frase, esta seguramente sería la siguiente: el México de hoy construido al abrigo de los gobiernos del Partido Acción Nacional es por mucho mejor al México de ayer que fue construido al abrigo de los gobiernos del Partido Revolucionario Institucional.Como corolario, le invito que de aquí al 1 de julio reflexione su voto, piense cuál es el México en que desea vivir usted y su familia en los próximos años. El 1 de julio elegiremos al Presidente de la República y nuestros representantes en el Congreso de la Unión. De una parte se encuentra la oferta representada por la experiencia y los buenos resultados que han dado los gobiernos del Partido Acción nacional; de otra parte, ante su desastroso pasado y ante la falta de proyecto para gobernar, el PRI ha optado por presentar una oferta política que sólo se preocupa por ser una fachada bonita, aunque por dentro la casa esté sucia y a punto de derrumbarse: con candidatos que son más parecidos a actores y actrices de telenovela, pero que son manipulados por los mismos priistas de siempre, el viejo PRI, el PRI de siempre.