Teléfono Rojo
La política y la radiocomunicación son consustanciales.Al menos en México y por doble vía.Por el sindicalismo y el empresarial.Aunque inicialmente fue el Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien dio curules y escaños al sindicato del ramo, el Industrial de Trabajadores y Artistas de Televisión y Radio, Similares y Conexos de la República Mexicana (Sitatyr), las demás fuerzas no han sido menos.Lo mismo sucede con los patrones.El PRI mantiene una relación sólida con la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión (CIRT), pero los demás agrupamientos del ramo han establecido las suyas con otras siglas.En este esquema se da una polémica seria con un candidato: Alejandro Puente, el presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones por Cable (Canitec) enviado al Senado para representar a la izquierda liderada en la lucha federal por Andrés López.Tiene prácticamente asegurado su escaño, pues va en segundo lugar y para colocarlo en posición de privilegio se desplazó a Porfirio Muñoz Ledo, el político de mil andanzas.Puente está en la polémica por luchas de poder entre consorcios televisivos y radiofónicos, lo cual no es objeto de esta nota, sino las presiones para quitarlo de la lista.LOS ACUERDOS SON PARA RESPETARSEComo pinta el panorama, Alejandro Puente no será retirado.Por acuerdo colectivo, la alianza de las izquierda concedió el segundo espacio al Movimiento Ciudadano (MC) de Dante Delgado y éste quien propuso aPuente.Las posiciones son para respetarse, como exigió Alberto Anaya cuando postuló a Flavio Sosa, ex dirigente de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), para candidato a diputado local por el Partido del Trabajo (PT).Muchos se opusieron porque, argumentaron, su mala imagen tras la violencia de 2006 afectaría la campaña de Gabino Cué y la derrota del PRI.Anaya se impuso.Sosa es diputado y despacha tan campante en el Congreso oaxaqueño.En el caso de Puente, el Movimiento Ciudadano exige mantenerlo porque lo consideran con méritos suficientes para llevar la voz de los empresarios cableros al Congreso.EL SORPRENDENTE AVANCE DE ALFAROLas razones de Dante Delgado son muchas.Cuando planteó el nombre de Alejandro Puente, dio una razón de peso: fue el primer empresario en enfrentarse a Carlos Slim y, ya se sabe, Andrés López tiene el compromiso moral y político de deshacer los monopolios.Nadie como Puente para dar la lucha parlamentaria, les dijo.Además, hay una relación personal y eso siempre cuenta.Gracias a esa relación Alejandro Puente ha estado en campañas pasadas y participa en actuales con muy buenos dividendos.Por ejemplo, a fines de 2009 y principios de 2010 contribuyó a la campaña de Angel Aguirre en Guerrero, lo cual fue importantísimo para derrotar a un priísmo en ascenso.En estas fechas Puente es factor para el crecimiento de Enrique Alfaro, el sorprendente político en quien la izquierda tenía sus esperanzas para aspirar al gobierno de Jalisco.Alfaro renunció al Partido de la Revolución Democrática (PRD) y decidió ir con el respaldo del Movimiento Ciudadano.De acuerdo a todas las encuestas ha hecho una campaña novedosa, participa en debates como estrella y ya desplazó al gobernante Partido Acción Nacional (PAN) a un triste tercer lugar.Quién sabe si le alcance el tiempo, pero Dante y compañía esperan verlo en cerrada competencia con el priísta Aristóteles Sandoval.O sea, el partido de Dante se juega mucho si muestra debilidad y desiste de la candidatura de Puente para el Senado.Con su apoyo ha colocado al Movimiento Ciudadano en la lucha por un gobierno estatal y por primera vez como segunda fuerza.Eso es mucho para un partido ávido de garantizar su registro, tener posiciones en el Poder Legislativo y asegurarle prerrogativas federales y locales.Y si no le respetan el compromiso, un rompimiento haría muchos estragos en la campaña de Andrés López.