Teléfono Rojo
Mal deben ver el panorama las izquierdas para encender focos rojos.Lejos de su discurso de optimismo, de pelear el segundo lugar en las encuestas, de las bravatas a las cuales nos tiene acostumbrados, en los cuadros dirigentes de los tres partidos hay preocupación.Perredistas, petistas y ex convergentes han configurado un mal escenario:De arranque el mensaje de la república amorosa –sin saber qué signifique- de Andrés López no ha echado raíz en gran parte de la población.Los encuestados no creen en la repentina conversión del tabasqueño de político contestatario, bronco, de choque, a un predicador al estilo San Pablo.El propio Peje se encargó de dar la razón a quienes dudaban de esa metamorfosis porque en semanas recientes ha regresado a su discurso de descalificación.Contestó con enojo a la panista Josefina Vázquez Mota cuando lo cuestionó por la selección de hombres mayores para integrar un gabinete digno de un cuadro de Diego Velázquez.En cuanto puede, critica por igual a Vázquez Mota y a Enrique Peña Nieto como los malos de la política, los corruptos, los de extrema derecha:-Son la misma cosa, son el prian.Por eso o por sus antecedentes, entre otros su desacato a la ley, su plantón en y su ¡Al diablo las instituciones!, López no puede ser émulo de Pablo de Tarso ni tuvo una visión camino a Damasco.EN RIO REVUELTO, LAS TRIBUS SE DESPACHANA sus propios errores se suman los de sus partidos.PRD, PT y Movilización Ciudadana se enfrentan por posiciones y las tribus han tomado la mayor parte.René Bejarano y Jesús Ortega garantizaron seis años de escaño para sus respectivas esposas, Dolores Padierna y Angélica de la Peña.Ambos, Bejarano y Ortega, son las cabezas de las dos principales tribus perredistas, Izquierda Democrática Nacional y Nueva Izquierda.En ese ambiente Andrés López y Marcelo Ebrard apenas pudieron sacar sus propios proyectos, el primero para sí y el segundo para Mario Delgado.Esos problemas en la cúpula se repiten hacia abajo, lo mismo en el Distrito Federal con candidaturas a diputados federales, diputados locales y/o jefes delegacionales, como en los estados.El Peje lanzó a Arturo Núñez para gobernador de Tabasco, pero su proyecto está en riesgo porque las tribus locales no han aterrizado acuerdos para el Congreso del estado y para las alcaldías.El mismo fenómeno se da en Chiapas, donde la ex priísta María Elena Orantes ha visto cómo parten contingentes perredistas en pos del senador Manuel Velasco, de PRI y PVEM.Con estos ingredientes, difícilmente López alcanzará a Josefina Vázquez Mota, primera meta de la izquierda a fin de entrar en competencia por la Presidencia de la República.La encuesta de Ulises Beltrán, difundida ayer (Enrique Peña 47 por ciento, Vázquez Mota 29, López 23) es una prueba más de esa fotografía nacional.GRILLA DE RIZU CONTRA BARRALES EN LA ALDFEn el río revuelto de la izquierda ha entrado otros actores.El actor Héctor Bonilla, tan leal a Cuauhtémoc Cárdenas y Andrés López, ya protestó por el abusivo uso de su llamado como ciudadano a votar por el PRD y contra el PRI y el PAN.No se responsabilizó por ese hecho en buen momento: horas después el Tribunal electoral ordenó retirar ese spot.Otro escenario es la ALDF.Un diputado defeño, David Razú, quiere ser líder de ese cuerpo legislativo en cuanto Alejandra Barrales se vaya a hacer campaña para senadora de la república.En busca del cargo se promueve con datos falsos: apoyo de Marcelo Ebrard, simpatías de Miguel Mancera, voto de sus compañeros…Pero si nadie lo quiere.Ni siquiera pertenece al PRD.¿Cuál es su mérito real?Haber formado el Grupo de los Progresistas, compuesto por ocho asambleístas en apoyo del fracasado Mario Delgado.En el fracaso del delfín de Ebrard va su propio fracaso; hoy se les conoce como los pobrecistas por su pobreza política e intelectual.