La Opción
La Universidad Michoacana atraviesa hoy momentos críticos, y no porque la comunidad entera así lo esté provocando, sino porque hay una autoridad que privilegia la intolerancia y la intimidación antes que el diálogo y la mesura para resolver tal o cual problema. Hay un dato que circula cotidianamente en los pasillos universitarios y que nos podría hacer concluir de cuál es el origen de algunos de los problemas que hoy vive la Casa de Estudios: No es el rector Salvador Jara quien decide qué se hace y qué no, sino la secretaria auxiliar Rosa de la Torre Torres. Hoy, el rector Salvador Jara Guerrero enfrenta de manera simultánea las inconformidades de jóvenes rechazados y de los empleados de la Casa de Estudios, amén de tener una relación tensa con el sindicato de los profesores universitarios. Hasta el momento, a ninguno de esos sectores ha querido atender para ofrecerles solución alguna a sus demandas. Desde el inicio de su administración, Salvador Jara registró una seria diferencia con el actual líder del Sindicato Unico de Empleados de la Universidad Michoacana, Eduardo Tena Flores. A éste le quitó algunos de los privilegios económicos con los que contaba desde hace algunos años. No sólo eso, propició que al líder sindical lo jubilaran sin obstáculo alguno con el fin de impedirle seguir al frente del organismo sindical universitario. Aunque un amparo ante la autoridad laboral competente le dio la razón al líder sindical y éste pudo competir en una elección interna en la que triunfó para seguir siendo secretario general del SUEUM, a pesar de que en plena campaña Salvador Jara apostó con recursos humanos y económicos a la planilla contraria. Un caso parecido sucedió cuando se registró la renovación de la directiva del Sindicato de Profesores de la Universidad Michoacana. El rector universitario deseaba que el grupo que aún controlaba los destinos del organismo sindical permaneciera al frente del mismo. Por ello, aventuró su suerte otorgándole a la planilla contraria recursos económicos y materiales; aunque, al final, ya se sabe que el triunfador fue el catedrático Lauro Rogelio Chávez Rodríguez. Las desventuras de Salvador Jara Guerrero se agudizan con el enfrentamiento que hoy tiene con los jóvenes que están en el Movimiento de Aspirantes Rechazados y de otros grupos que pretenden lograr el ingreso a la Universidad Michoacana. Desde la semana pasada, estos grupos han emprendido movilizaciones y tomas de instituciones de la Universidad Michoacana, y aún le recuerdan cuando aplaudió el ingreso violento de los cuerpos policiacos a los albergues estudiantiles el año pasado. Y es que, pese a la postura de los directores de diversas facultades y escuelas de que sí hay suficientes espacios para admitir a no pocos aspirantes, el rector Salvador Jara se niega a permitir el ingreso de los jóvenes rechazados y, por el contrario, les ha exhortado a inscribirse en universidades privadas ¿? Por ello, en diversos círculos universitarios se anota que Salvador Jara Guerrero no fue el catedrático idóneo para dirigir los destinos de la Universidad Michoacana. Y el argumento cobra mayor fuerza cuando se desliza la especie de que es la secretaria auxiliar Rosa de la Torre Torres, y no Salvador Jara Guerrero, quien decide sobre el quehacer cotidiano de la Rectoría de la Universidad Michoacana. Por ello, la pregunta obligada ¿le convendrá hoy a la Universidad Michoacana un rector tan reñido con los intereses estudiantiles y sindicales como lo está Salvador Jara Guerrero?