Sitio a los Tebas
Desde la sociedad civil tenemos varios años realizando contraloría social, crítica sustentada y propuestas sobre el sistema educativo michoacano, llegando a una conclusión incontrovertible: es inaceptable cerrar escuelas. En la institucionalidad todo es perfectible y renovable, pero una escuela cerrada es una derrota sistémica, que implica claudicar ante la ignorancia, cediéndole la rectoría comunitaria a la inseguridad y delincuencia.Por lo anterior, el caso de las 93 escuelas de telebachillerato (Tebas) que se quedaron a punto de ser cerradas por oficio y desde un escritorio, siendo detenida tal acción por trabajadores del subsistema, padres de familia y alumnos es significativo y digno de estudio. Los telebachilleratos nacen en 2010 siendo uno de los programas-bandera del gobierno estatal anterior. Actualmente han sido cuestionados por no haber sido presupuestados, por escasas prestaciones a los trabajadores, e incluso por falta de equipamiento e infraestructura, ya que llegan por el turno de la tarde a las instalaciones de las telesecundarias, que tampoco son precisamente primermundistas. Por lo anterior, es claro que requieren mayor planeación e inversión pública.Sin embargo, esto se complejiza al ser sus alumnos jóvenes en situación de marginación y vulnerabilidad, por lo que la atención que no les brindará una escuela, por modesta y cuestionable que ésta pudiera llegar a ser, gustosamente se las brindará un cártel. La inversión en educación es tanto o más segura que la que se realiza en una presa, un puente o una estela de luz. Sin embargo, a diferencia de lo inanimado, en donde la calidad del concreto puede llegar a pasar inadvertida, los alumnos tienen conciencia de la calidad educativa que reciben y por ende exigen más y mejores clases. De no ser así, rápidamente pierden el respeto por el docente e interés por las clases.En ese tenor, el recién nombrado director de telebachillerato tiene ahora y en lo sucesivo el deber de defender el tamaño y presupuesto de la institución a su cargo, por lealtad a los quince mil alumnos que justifican su salario, por compromiso con la educación estatal y hasta por conveniencia política. El antecedente es que a escasas tres semanas de ocupar su cargo, se le informó por oficio fechado el 30 de agosto que 93 de los 209 planteles a su cargo, cerrarían para este ciclo escolar, precisamente los ubicados en los municipios más misérrimos de la entidad: Susupuato, Tzitzio y Turicato entre otros.El motivo mencionado en el oficio es la “racionalización” de los planteles, que es en la práctica un eufemismo por racionar la educación para los más pobres.Basta comparar el caso sonado a nivel mundial de la Nueva Jerusalén en donde lo que está en juego son 3 planteles: uno de primaria, otro de secundaria y uno más de bachillerato. En telebachillerato son 3,100% más planteles que se hubieran cerrado, dispersos en los municipios más pobres, pero que a pesar de ello se han impuesto a las condiciones y han ganado sus alumnos reconocimientos a nivel nacional como en la Olimpiada de Biología u obteniendo fondos internacionales como en el caso del plantel de la Ex Hacienda, municipio de Susupuato, que operan recursos de la FAO.Antes de pasar al consabido cuestionamiento de la laboriosidad de los docentes, vale la pena hacer notar seis diferencias sustantivas comparándolos con el subsistema que les precede: Telesecundarias.Un maestro de telesecundaria gana entre catorce y dieciseis mil pesos al mes con su base, prestaciones y clave respectivas. Un maestro de telebachillerato gana entre ocho y nueve mil pesos al mes, por contrato y sin prestaciones.La mayoría de los maestros de telesecundaria recibió heredada, comprada o intercambiada su plaza por favores inconfesables. Un maestro de telebachillerato obtiene su plaza mediante concurso de oposición abierto con observadores ciudadanos presentes, adquiriendo el compromiso de vivir en el municipio de adscripción de su escuela.El número de comisionados sindicales en telebachilleratos es de cero. El número de comisionados sindicales en telesecundarias es incierto, pero con holgura rebasa el centenar de personas, habiendo zonas escolares en las que el 20% del personal abandonó las aulas.La inversión promedio por alumno en Michoacán es de casi 21 mil pesos en 2011. Para un alumno de telebachillerato, aun asumiendo los 100 millones que dice la SEE que cuesta, dividimos entre 15 mil alumnos y es del orden de 6 mil 666 pesos anuales.El apoyo que reciben las telesecundarias del SNTE y de la CNTE es total, disputándose entre sí el control de los planteles. El apoyo que reciben los telebachilleratos de parte del SNTE y de la CNTE es inexistente.Un líder sindical de la CNTE acumula 18 años sin devengar su salario como docente. El líder sindical de telebachillerato, cuando platiqué con él acababa de impartir clases.Por toda la adversidad señalada es remarcable que los trabajadores de telebachillerato, alumnos y padres de familia resistieran el sitio de 93 planteles, que son oportunidad única de estudio para ocho mil jóvenes en diez kilómetros a la redonda, por lo que hubieran sido virtualmente expulsados del sistema educativo con su cierre.En contraste, leer para creer: militantes de la CNTE abandonarán aulas y marcharán para exigir que haya clases en Nueva Jerusalé[email protected] y Twitter: @HYPERLINK "http://www.twitter.com/erik_aviles"Erik_Aviles