Deporte para los Infantes
Acaba de pasar el Día del Niño una vez más. En esta celebración es costumbre obsequiar a los infantes un balón, una bicicleta, un tablero de ajedrez, etc. En muchas ocasiones, tales regalos constituyen auténticas puertas de acceso al mundo del deporte para los infantes. En estos casos de éxito, lo que parece comenzar como un juego de niños, conforme se adquieren los hábitos que se quedan para toda la vida, se convierte en pasión que posibilita historias de vida admirables, llenas de hazañas deportivas que son cotidianamente descritas en estas páginas.La clave radica en que a los niños se les eduque integralmente, incluyendo que sepan como utilizar adecuadamente el equipo deportivo, que tengan el hábito de acudir con regularidad a practicar sistemáticamente el deporte de su elección, que haya una unidad deportiva cercana, que exista un profesor de Educación Física que provoque en los niños el ánimo de practicar alguna disciplina deportiva, que tengan claras las reglas y valores que implica la práctica deportiva, etcétera. Sin embargo, los resultados de nuestro sistema deportivo señalan al 70% de la población michoacana con sobrepeso y al 50% con obesidad.El universo a atender es de un millón 086 mil 856 niños, dispersos en casi diez mil comunidades que conforman a nuestra entidad. El sistema educativo michoacano alberga al 91% de los infantes; el resto se encuentran sin posibilidades reales de ser guiados y acompañados en el proceso de activación física.Cabe destacar que el anclaje a la escuela, como la que realiza el programa Oportunidades, coadyuva a que tengan posibilidades de activación física. Sin embargo, depende totalmente en su éxito de que el sistema educativo michoacano realice la parte que le corresponde.Debido a la dispersión geográfica, los programas de construcción y mantenimiento de infraestructura, al igual que el equipamiento aún son enormes áreas de oportunidad. Por sí mismas, diez millares de comunidades implican un reto descomunal en cuanto a la planeación de la inversión pública en unidades deportivas. Por ello, actualmente en Michoacán la escuela pública constituye la principal posibilidad de nuestros niños para acercarse a la activación física, lograr generar el hábito de practicar deporte, desarrollar habilidades motrices y adquirir formación deportiva básica.¿Existe capacidad de atenderlos a todos? Antes de hablar de más inversión, es preciso agotar el tema de la eficiencia. Desde una visión deportiva, tal vez el mejor regalo gubernamental para nuestra infancia no sean festivales ni eventos macro, sino la presencia de profesores de Educación Física comprometidos, que tengan los conocimientos y el soma para comunicar congruentemente el precepto de “mente sana en cuerpo sano” a la niñez michoacana durante 200 días de clase al año.Comentarios a [email protected] y Twitter: @erik_aviles