Hablemos más de sexo/Santiago Heyser
A riesgo de ser reiterativo ¡Insisto!, necesitamos hablar más de sexo con nuestros hijos, con nuestros jóvenes.
Nombres y situaciones son inventadas, pero,… se parecen tanto a la realidad.
María tiene 16 años y está embarazada, al tiempo que está frustrada, Juan, el papá del bebé tiene 17 y se niega a reconocerlo, ella siente que su vida es un desastre. Platicar con María da una idea del drama educativo mexicano respecto a la sexualidad:
E- ¿María, que te enseñaron tus padres respecto a la sexualidad?
M- Prácticamente, nada, mi mamá evitaba hablar de ello y solo decía que tenía que cuidarme porque era pecado, mi papá decía que era cosa entre mujeres.
E- ¿Y respecto a la maternidad?
M- Tampoco hablamos mucho, no eran temas que se tocaran en casa; lo que sí, mi madre se expresaba con cierto pesar de haberse embarazado joven (de 17), pero decía que gracias a eso mi papá se había casado con ella; que de otra manera mi papá se hubiera ido para el otro lado.
E- ¿Y de riesgos de salud, enfermedades sexuales o riesgos emocionales hablaban?
M- ¡No!, para nada. Solo en la secundaria nos mostraron un video sobre sexualidad, pero no se veía casi nada; los chicos hacían bromas de que la tenían más grande que el del video, las niñas teníamos curiosidad ¡Ah! Y una vez los de salud o algo así nos mostraron penes y vaginas de plástico y nos mostraron anticonceptivos, regalándonos folletos de cómo usarlos.
E- Si te enseñaron sobre anticonceptivos ¿Por qué no los usaste cuando tuviste relaciones con Juan?
M- No hubo tiempo; en una boda del pueblo Juan se tomó unas copas y al bailar se puso muy cariñoso, yo me sentía rara porque él me apretaba mucho y la gente nos veía. Se lo dije y él me sacó del baile y me llevó al coche que le habían prestado ese día; arriba del coche me empezó a tocar y a besar, y yo, pues me saqué de onda, sentía que todos nos veían en el coche. El me mostró que no había nadie en el estacionamiento y que mi rechazo era un invento porque no lo quería, me dio miedo perderlo y pues me deje tocar y sentí rico. Después con jaloneos me quito la ropa y tuvimos relaciones en el coche, me decía que me quería y que eso era una muestra de ello y de que le gustaba, que no tuviera miedo. Sentí dolor pero nada dije, no quería que se enojara pues lo quiero mucho; aunque desde que negó el bebé ya no lo quiero. Creí que se casaría conmigo como mi papá con mi mamá.
María y Juan es la historia de muchos, historia de amores mal entendidos y mentiras para tener sexo. Culpar a un joven de 17 años de mentir para tener sexo, es como querer detener el agua entre los dedos; los jóvenes no tienen control sobre los impulsos naturales y la única defensa es la educación. Ayer, hoy y siempre, las relaciones entre hombre y mujer tenderán a terminar en sexo, porque esa es nuestra naturaleza e instinto ¡Y eso está bien!, es el motor de la vida y la razón de todo, satanizar el sexo o el embarazo es negar la esencia de la vida misma, es como negar lo que somos. De ahí la necesidad de educar y la educación entre humanos se da a través de la palabra, del diálogo, por eso es imprescindible hablar de sexo.
Hace poco un grupo de mujeres inició un movimiento para poder andar con el pecho desnudo; lo comparto, dar una connotación de pecado o perversión a los que es natural es una idiotez. Un amigo dice: al mes de nacido podía ver pechos de mujer desnudos y hasta me alimentaba de ellos, a los veinte años me los prohíben y son pecado ¡¿Por qué?!
Sto. Tomás de Aquino, gurú de la Iglesia Católica decía: Cualquier ley que va contra la ley natural, no es ley, es aberración ¿Ton´s?
Conclusión: hablemos de sexo con nuestros hijos, no importa la edad, lo importante es hablarlo de forma natural, porque el sexo en los humanos es cosa natural… ¡Así de sencillo!