Hablando en Serio “no circula”/Santiago Heyser
Siempre me pareció idiota el “NO circula”. Cuando se implementó vivía yo en Cd. Satélite, sin Metro y mal servicio de transporte, compré otro coche...
Toda solución que no es solución, agrava el problema: primero porque no resuelve, segundo porque retrasa y tercero porque aumenta el problema. La solución al irresoluble problema de contaminación es sencilla: cuestión de güevos; me explico: si se legisla la prohibición de uso de vehículos que consuman derivados del petróleo y se obliga a usar vehículos que consuman electricidad o agua o hidrógeno (todos existen), simplemente no es necesario el NO CIRCULA, y tampoco, ojo, los verificentros, pero ¡Cuidado!, tampoco habría multas ni negocio para las autoridades y sus cuates; y es ahí donde está el problema, poner restricciones legales, da pie a la corrupción galopante que vivimos en México; desde el cura que cobra por dar una misa de muertos y menciona a tres o cuatro, a los que religiosamente también les cobra, hasta el policía que te detiene por no usar el cinturón de seguridad, asunto que compete exclusivamente a quién decide poner en riesgo su vida (no a la autoridad), o el inspector que “muerde” al vendedor ambulante por trabajar, o el diputado que cobra “moche” por “bajar” recursos del pueblo para el pueblo, en tanto el pueblo le paga por trabajar, ¿verdad Villarreal?.
Lo sé, me van a argumentar que imponer autos que no consuman diesel o gasolina (que no contaminen) va en detrimento del bolsillo del pueblo de México; voy a usar la palabras de Miguel Ángel Mancera gobernador de la CDMX, quien por cierto se me parece oportunista e ineficaz: “Si de la salud de la gente se trata, el costo económico y el costo político no importan…” Creo que así se expresó, antes de pedirle cinco mil millones a EPN para resolver el problema de transporte que el mismo, junto con el PRD y el PRI, dejó crecer por manipulador, grillero y tonto. Y no solo eso, sino que su solución inmediata fue comprar camiones nuevos (que también contaminan), en donde la tradición mexicana nos indica una alta probabilidad de manejo de dinero bajo la mesa bajo la figura de mordida, moche o comisión al compadre ¡Bien!, pero hablaba yo del costo para el ciudadano de una medida que obligue a cambiar de vehículo; pues bien, si empezamos por no permitir venta de autos nuevos contaminantes, el que tiene que cambiar o quiere comprar no tiene costo adicional pues ya iba a hacer la inversión, ahora bien, si damos un plazo de cinco años para que paulatinamente entre la restricción, en automático los autos que hoy se tienen se harán viejos, se acabarán (vida útil) y tendrán que ser reemplazados por autos que no contaminen, sin un costo adicional significativo… ¡Pero!, me dirán Uds., los autos eléctricos son más caros ¡Hoy sí!, pero al aumentar el volumen de producción y venta, naturalmente bajarán de precio ¡Sin duda!... ¡Oye!, ¿pero los que tienen carcachas que harán?, el pueblo bueno de AMLO saldrá perjudicado… ¡Al carajo!, contesto, en México no hay mexicanos de primera y de segunda, todos hijos o todos entenados, ese rollo de victimización nos tiene jodidos, por eso somos tercermundistas, por llorones, manipuladores y oportunistas; en el momento que cada mexicano sea tratado como igual (Como marca la Constitución) y cada uno asumamos la responsabilidad que como ciudadano nos corresponde, México será otro y ello va desde la aplicación de la ley (todavía veo como irresponsabilidad las decisiones de Zedillo y Chente respecto a meter autos (UCD) de USA para ayudar al campesino y al pueblo bueno, afectando industria automotriz nacional y convirtiéndonos en el basurero de la chatarra gringa, construyendo así, inconstitucionalmente, ciudadanos diferenciados y cómplices amparados en la corrupción.)… ¡Bueno!, pero el auto solo es un factor, dirán, falta la contaminación industrial y de ríos, lagos, lagunas, presas y mares, y del aire con desechos industriales. La misma receta: cuestión de güevos, si hay contaminación industrial es porque la autoridad voltea para otro lado y si la hay en las aguas, es porque las juntas locales de agua y la CONAGUA no cumplen su tarea, por la corrupción imperante en el sistema institucional de México y por la avaricia de empresarios que buscan evadir las leyes sobre control ambiental para evitar gastos. Por eso reitero, el NO CIRCULA no solo no es solución, sino que es una estupidez con tintes políticos que encubre intereses económicos y promueve la corrupción de funcionarios, policías, gobernantes y políticos medrosos… ¡Así de sencillo!
Un saludo, una reflexión.
Santiago Heyser Beltrán
Escritor y soñador