Gastar mejor antes de cobrar más
El Gobierno Federal nos ha querido vender la idea de que la reforma hacendaria servirá para impulsar el crecimiento del país, que mediante el cobro de más impuestos el gobierno tendrá más dinero para impulsar la economía y generar bienestar. Sin embargo, parece que el gobierno federal se ha empeñado en dar a conocer sólo una parte de la historia. La premisa en la que se basa, únicamente podría tener validez si a la vez de que se cobran más impuestos, el gobierno se compromete y realiza acciones concretas y oportunas para mejorar el gasto público, cosa que no sucedió.
Mejorar el gasto para crecer más es una condición necesaria para pensar en elevar los impuestos, más recursos fiscales mal gastados pueden llevar a un menor crecimiento, sin duda alguna. De hecho, una mejor asignación del gasto público que hoy tiene el gobierno haría ya, sin necesidad de más recursos, un país más equitativo y más productivo.
Parece que la estrategia del Gobierno Federal es generar bienestar a base de billetazos, y no pueden estar más equivocados. Puede ser que por los defectos institucionales de nuestro sistema electoral valga la idea de que las elecciones se pueden ganar a base de repartir dinero, lo hemos vivido, sin embargo el bienestar y la economía de un país no funciona así. Un claro ejemplo es Brasil, donde en los últimos doce años el gasto gubernamental como porcentaje del PIB ha crecido de 35 a 40 por ciento con resultados magros en desarrollo humano, debajo no sólo de México, sino de toda la región latinoamericana.
El presupuesto para 2014 será el más grande de toda la historia, 4.5 billones de pesos. Un incremento bruto mayor al medio billón de pesos entre 2013 y 2014. La fuente de este incremento provendrá de los nuevos impuestos que usted y yo tendremos que pagar a partir del próximo primero de enero, y provendrá también de un mayor endeudamiento que tarde o temprano tendremos que pagar todos los mexicanos.
No obstante lo anterior, el paquete económico presentado por el Gobierno Federal carece totalmente de mecanismos que garanticen el uso eficiente de los recursos que se gastarán durante 2014. Ni transparencia, ni rendición de cuentas serán las constantes en el gasto público de 2014. Será una gran cortina de humo la que tenderá este gobierno con la finalidad de ocultar el fatídico desempeño de la economía mexicana. Piensan que a gastando más se arreglarán las cosas, pero no será así. Y lo peor es que tarde o temprano tendremos que pagar el dinero que el gobierno pidió prestado para derrocharlo en 2014.
Mientras tanto, el Gobierno Federal parece no terminar de entender la idea de hacer eficiente el gasto público. Un ejemplo de ello es la ocurrencia de este gobierno al decidir sortear 250 millones de pesos del erario público entre los compradores de El Buen Fin. Nada más regresivo y populista. ¿Verdaderamente los compradores de El Buen Fin necesitan ganarse ese dinero? ¿No sería mejor utilizado ese dinero si se invirtiera en mejorar la infraestructura de escuelas de Michoacán o para aumentar el número de camas en hospitales públicos de Chiapas? No es por asustar pero parece que los tiempos del populismo y el despilfarro han regresado.