Fotocolumna/Roberto Arias Trujillo
Que cierta es esa frase que dice “No hay sorpresas, si no sorprendidos” y es que las decisiones de nuestro H. Ayuntamiento cada vez distan más de aquel slogan incluyente, independiente, moderno y con una bandera cercana al ciudadano que utilizaron en campaña, pero ¿quiénes somos los culpables? Si de antemano sabíamos de donde venían, en donde militaban y cual ha sido su postura de por vida. ¿Será que simplemente nos cegamos y después de tantas veces que nos han mentido seguimos engañándonos? Por qué bien dicen que si camina como gato, tiene forma de gato y maúlla pues es un gato.
Citaré una frase del aquel entonces candidato Alfonso Martínez “Morelia necesita de un cambio porque los partidos políticos no son la solución sino parte del problema, por ello, trabajaremos únicamente respondiendo las necesidades de los habitantes de nuestra ciudad, con quienes lograremos la transformación que nuestras familias necesitan”
Tan cerca de las promesas de campaña y tan lejos de las acciones que las respaldan.
Ha quedado claro que por más banderas y colores que se utilicen, lo que necesitamos no son slogans incluyentes. Necesitamos políticos transparentes, honestos, preparados y coherentes. Debemos elevar el nivel de discurso y de dialogo, debemos exigir políticos distintos e ir a un tema más allá de si es de tal o cual partido. Pues en ese sentido, es más coherente el que sigue sus ideales que el que los traiciona por ambición de poder y niveles adquisitivos.Pues con el tiempo solo demuestran la calidad de esos lobos detrás de sus vestidos de oveja.
Los aumentos al servicio, sus aumentos de salario y ahora las foto multas son muestras y muestras de la poca importancia que el Gobierno “incluyente” toma en cuenta a sus ciudadanos. Construyamos diálogos bilaterales, hagamos algo por nuestra ciudad. Todos estamos en el mismo barco, pero aquel que está detrás del timón poco escucha a todos los que con su esfuerzo hacen de un remo una herramienta que le da movilidad y vida al barco. Hagamos reflexiones y dejemos los esfuerzos aislados.
Las foto multas o como dicen en Ayuntamiento “sistema de regulación y control de movilidad vehicular vía electrónica” más allá de ser un mecanismo ortodoxo de educación y control vial, es una forma de seguir encontrando fondos para manejos poco transparentes administrativos, es seguir encontrando la manera de que el ciudadano siga y siga aportando a las arcas de su administración.
Si el ciudadano notará que el gobierno entrega resultados, lo toma en cuenta, mantiene las vialidades en buenas condiciones, los policías generarán confianza en lugar de temor y las funciones fueran transparentes del ¿Cómo? ¿Dónde? Y ¿para qué? Son utilizados nuestros impuestos, estoy seguro que la ciudadanía cooperaría con las decisiones de este tipo, pero más que apoyar al ciudadano parecen agresiones al mismo.
Y si es un tema de educación y control vial, deberíamos empezar por las autoridades pues son ellos los primeros en hacer caso omiso al reglamento vial. ¿Cuántas veces no hemos encontrado vehículos oficiales usando la vía pública al gusto y libre albedrío que les place ¿Por qué siempre el objetivo y el dolo debe ser contra el ciudadano?, ¿en dónde está la autocrítica?
Morelia no es un negocio, Morelia es más que los intereses económicos de unos cuantos… como bien decía su slogan “Morelia es de todos”, o ¿qué sigue? ¿Negocio con las luminarias?...
Al tiempo.
Roberto J. Arias Trujillo, Presidente del Instituto de Competitividad, Desarrollo y Educación por México.