Estado ficto
El nueve de enero del año que termina le sugería que se mantuviera al pendiente de la agenda política pues este año se definiría el rumbo del sexenio de Peña Nieto. En restrospectiva algo hay de eso.
Por fin se dio plumazo final a las cacareadas reformas, mismas que ya están tomando efecto. Tenemos nuevos Operadores Moviles Virtuales como Virgin Mobile y Tuenti (que rentan la infraestructura de los operadores ya establecidos y revenden servicios de telefonía móvil), se está llevando a cabo la licitación para las dos nuevas cadenas de televisión, el próximo año la federación se hará cargo del pago a maestros (con lo cual se pretende atacar a los aviadores), se anunció el nuevo gasoducto de Los Ramones, se licitó (aunque se canceló posteriormente) el tren México-Querétaro. Y podría continuar pero sinceramente no me vienen más ejemplos a la mente, no quiero ni puedo ponerme en posición de abogado del diablo pero están sucediendo cambios.
A simple vista el más notable fue la reforma electoral que creo al INE gracias a la cual los institutos electorales estatales pasaron a jurisdicción de este gran organismo y no sólo eso pero ahora se le dieron mayores capacidades de fiscalización al nuevo mega-instituto. Habemos además un Código Nacional de Procedimientos Penales que es un esfuerzo por homologar la impartición de justicia en el país y si las cosas van como se desea pronto Murillo Karam se convertirá en fiscal: hombre independiente al servicio de la justicia.
Por otro lado cuestiones como la consulta ciudadana se quedaron sin efecto, pues los legisladores en su ánimo perfeccionista pusieron tales trabas que es casi imposible realizar consultas ciudadanas en temas de trascendencia o al menos eso se deduce tras la decisión de la Tremenda Corte de darle carpetazo a todas las consultas propuestas por los partidos. Por cierto ¿alguien sabe como le hizo el PRI para obtener 6 millones de firmas en tan poco tiempo y sin aparentemente desplegar esfuerzo alguno?
Es de notar, además, que la izquierda se resquebraja de a poco. No es que no lo supieramos, es sólo que era deseable que no fuera así. Algunos creímos inocentemente que todo se quedaría en la desbandada lopezobradorista y nada más. Pero la cosa es más grave. Las elecciones del próximo año nos dirán de a como queda la cuota a pagar.
Sucesos más, sucesos menos.
Pero la ilusión reformacionista sucumbió ante la cruel realidad: México sigue sin gozar de un pleno Estado de Derecho. El crimen, la impunidad y la corrupción siguen rampantes en nuestra sociedad. Así pues, no fue la agenda política sino la realidad quien por fin puso marca a este sexenio. Pasamos de “Saving Mexico” a “Slaying Mexico” (aniquilando México).
Y como respuesta otra reforma, ahora en seguridad. Y varias declaraciones faciles de obviar como que los mexicanos ya estamos hartos de la situación imperante. Pero respuestas que a final de cuentas atendiendo a la realidad no la atienden. Respuestas sin contenido de tipo alguno, respuestas nada más.
Las cartas están echadas. El gran y verdadero compromiso con México está ahí ya desde hace algunos sexenios y requiere atención expédita. De lo contrario la gran ola reformadora sucumbirá ante la marea roja nacional.
En tanto me atrevo a profetizar que buena parte del próximo año lucirá parecido a la segunda mitad de este: con importantes sucesos a causa de la implementación de las raformas pero con el gran pendiente del crimen y la corrupción enturbiandolo todo.
Yo por mi parte quiero desearle amable lector que tenga unas felices fiestas y un año lleno de sorpresas agradables. Quiero aprovechar además para pedirle que ponga todo lo que esté a su alcance para bien de México y podamos así, como ciudadanos, hacer nuestro cambio. Hasta el próximo año.