Estado ficto
La congruencia de Peña
A finales de los sesenta se pudo observar que el modelo de desarrollo estabilizador no estaba dando los resultados adecuados. Sí, se estaba generando riqueza, pero esta se estaba quedando en manos de una minoría. Entonces vino el desarrollo compartido de Echeverría y luego la administración de la abundancia de Jolopo.
En el 1982 dimos el giro hacia el neoliberalismo y en estos dos últimos años terminamos de sellar el pacto con el diablo.
A unas semanas de haber dado por finiquitada la reforma energética, de corte neoliberal, el mismo Peña que tanto celebraba dicho logro dio a conocer la transformación de Oportunidades en Prospera, un acto de corte más bien asistencialista.
Siempre lo he dicho: el modelo mexicano es una mezcla abigarrada de ideologías. Por un lado se celebra que ya le vamos a entrar de lleno a la economía global y por el otro que al gobierno aún le gusta el paternalismo a la vieja usanza priísta.
Claro está, ya todos acusan a Peña de planear hacer uso de Prospera con fines electoreros. Debemos admitir por otro lado que también le dará uso mercadológico. Por eso el cambio de nombre: ya le dio gusto a la iniciativa privada creando oportunidades de negocio (obvio para una minoría) en el sector energético, pues que mejor que crear oportunidades asistencialistas para los más pobres. Supongo que para taparle el ojo al macho.
A modo de inconclusión
Al buen Videgaray me lo llamaron a comparecer, y según los recuentos no le fue del todo bien. Espero que ya logre hacer crecer la economía, aunque no quisiera que lo haga por la vía del endeudamiento. Aunque con las cosas como van tengo la idea de que sólo así podrán financiar Prospera.