Esperanza en Michoacán
El 15 de septiembre de 2012, los michoacanos decidieron regresar con ánimo y esperanza a la plaza pública, a celebrar el Grito de Independencia del Gobernador Fausto Vallejo. No lo habían podido hacer con esa confianza, durante años. Un año después, el titular del Poder Ejecutivo es Jesús Reyna, y los festejos presentaron un renovado matiz.
Asistí a Palacio de Gobierno el pasado 15 de septiembre, y palpé inmediatamente el entusiasmo en la calle, a pesar de una fuerte lluvia. El centro histórico de Morelia se atestó con miles de familias que disfrutaron el rito. Por algunas horas, se sintió un espíritu de unidad social, y algo más significativo: a pesar de las adversidades por las que han atravesado los michoacanos y sus gobiernos, las personas que asistieron a la Avenida Madero mostraron en sus rostros y expresiones confianza y esperanza, en que sus gobernantes mejorarán las cosas.
Esto no tiene que ver con gobiernos o gobernantes de uno u otro color, pues me parece innegable que la gente espera aún cambios importantes en la mayoría de los gobiernos de México. En el país, la población exige una democracia con mejores resultados, pero aún seguimos atorados en la democracia electoral y en la de procedimientos para acceder al poder, mas no así en la democracia como forma cotidiana de vida.
Creo que los morelianos, en términos generales, comienzan a sentirse mejor y asimilan la tragedia del 15 de septiembre de 2008, en la que se vivió el primero de los actos terroristas en la historia de México, cuando estallaron granadas en la plaza Melchor Ocampo y en la Avenida Madero de la capital michoacana.
Esa tragedia generó miedo en las personas. En ocasiones, ese sentimiento parecía convertirse en terror colectivo, ya que la gente manifestaba de manera clara una perturbación del ánimo, porque se creían expuestos a riesgos o daños reales o imaginarios.
Es necesario recordar que la perturbación mental o paranoica de los michoacanos, fue el lastre que distinguió la vida social en la entidad durante algunos años, pero ahora esta perturbación comienza a disminuir de manera significativa en la mente de miles de personas. Tengo la impresión, que hoy los michoacanos sienten menos miedo a la violencia de alto impacto.
Que la gente haya llenado el espacio público el pasado domingo 15, no debe tomarse como el triunfo absoluto del algún partido político, gobierno o gobernante, del algún actor social, empresarial, etc., más bien creo que es el logro de todos los michoacanos; de todas las personas que han decidido dejar atrás un pasado reciente de desesperanza, tristeza y miedo.
Desde luego, las circunstancias políticas de hoy son distintas, son más favorables para mejorar el ánimo colectivo, y a pesar de que se debe reconocer la existencia de problemas en algunos rubros, la gente en Michoacán comienza a reaccionar de una manera que ayudará para salir más pronto de las adversidades.
Por supuesto, es indispensable que el ciudadano común, los medios de comunicación, la sociedad civil y los gobernantes que forman parte de los tres poderes públicos del Estado, de los tres niveles de gobierno y de los organismos públicos autónomos, comprendamos que hace falta trabajar en una ecuación para mejorar el estado de cosas actual: “Gobernantes que trabajen eficazmente para dar resultados, más un pueblo que se comprometa y aporte algo”. En Michoacán las cosas están cambiando y se necesita crear sinergia entre muchos actores. Pretender acciones aisladas, con intereses particulares no resolverá nada. Persistir en creer que la gente tiene memoria corta, es autoengañarse y seguir ofendiendo a la población tratándoles como a niños. El 15 de septiembre pasado se manifestó la unidad en plena Avenida y yo lo tomo como preludio, como un ensayo de lo que podría pasar en las urnas.
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