Elecciones en Michoacán 2011
MORELIA, Mich., 14 de noviembre de 2011.- Hemos vivido un proceso electoral histórico, no sólo por las condiciones previas al inicio del proceso electoral, el 17 de mayo del presente año, donde la confrontación entre el gobierno del estado y la federación ha subido de tono y la inseguridad no ha dejado de ser un tema de la agenda local. También lo es porque el marco legal y las instituciones electorales se quedaron cortos frente a las prácticas ilegales y faltas de ética de los partidos, desde las pre-precampañas de los que iban, a la postre, a ser sus candidatos y después durante las precampañas y la campañas mismas. Hemos sido testigos del gasto desmedido de los candidatos –que seguramente rebasarán los topes de campaña que el Instituto Electoral de Michoacán (IEM) había fijado, que ya eran altos, casi 40 millones de pesos, y que no podrán auditarse debidamente-; hemos sido testigos también del exceso y abuso de los medios electrónicos, incluido internet, del uso de programas televisivos nacionales pagados, al igual de apariciones en diarios locales y nacionales pagadas, “camuflajeados” de entrevistas y reportajes a modo y, finalmente, de la descarada compra y coacción del voto, añadiendo a las formas tradicionales de entrega de despensas, láminas, uso de programas y recursos públicos, las oprobiosas tarjetas electrónicas que condicionaban el voto a cambio de promesas, de acceso a programas sociales, cumplibles, en teoría, al momento de ganar la elección el candidato o candidata que las ofrecía.Los candidatos al gobierno del estado, unos más otros menos, no repararon en tratar de violentar la ley y el principio de equidad intentando ganar “haiga sido como haiga sido”, frase célebre puesta en boga por nuestro actual presidente, Felipe Calderón. Ello independientemente de campañas pobres en propuestas y un exceso de prácticas mercadológicas que poco hacían distinguir una campaña de la otra –a veces las banderas de los tres partidos, que ondulaban jóvenes pagados, que ya no militantes, se confundían en un mismo semáforo; esos mismos jóvenes pagados fueron a los que se detuvieron como delincuentes electorales el mismo día de la jornada electoral.Pero en fin, llegamos a una jornada electoral donde lo más importante a destacar, ha sido la forma ordenada y madura en que se expresó la ciudadanía en Michoacán. Salvo algunos incidentes que llevó a detener a cerca de 50 personas por tratar de inducir el voto y el cúmulo de mensajes telefónicos el día de la jornada, violando nuestra privacidad, llamando a votar por uno de los candidatos –en especial la abanderada del PAN-, terminamos la jornada en paz. Y eso tiene un gran valor para la sociedad michoacana. Nunca los partidos respetaron, por cierto, la veda electoral del miércoles a domingo y trataron de usar, todo el tiempo, sin explicar la metodología (la mayoría por teléfono) e incluso extemporáneamente encuestas amañadas con la complicidad de algunos medios con el objeto de construir percepción favorable para quien más gastó en el proceso electoral –así, además de repartir tarjetas electrónicas, nos trajeron a Joan Sebastian a los Intocables para darle pan y circo a una sociedad que no merece, según se ve, que se le trate como adultos, como ciudadanos. Los partidos siguen apostando a vernos como clientes y como consumidores en su afán de ganar a como dé lugar, pero poco hacen por construir ciudadanía, por consolidar nuestra democracia, no obstante que es uno de sus objetivos por ley. Y otra vez, al final de la jornada de ayer, los partidos y sus candidatos nos dieron un espectáculo donde, para ellos, las campañas no habían terminado. De manera irresponsable, con resultados tan cerrados y desoyendo el consejo a destiempo de la presidenta del IEM de actuar con mesura ante la incertidumbre de los resultados, las tres fuerzas políticas más importantes en el estado se proclamaron ganadoras a partir de encuestas de salida muy temerarias. Así nos fuimos a dormir, con tres ganadores, y el lunes, con el avance del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP) ya cerrado –recordemos que aún no son datos oficiales porque esos se obtienen del cómputo del miércoles en los consejos del IEM en todo el estado, excepto Cherán-, podemos observar que un candidato, Fausto Vallejo Figueroa, va adelante con las actas contabilizadas en el PREP: cuenta con el 35. 39% de los votos emitidos frente al 32.67% de la candidata del PAN/PANAL y el 28.88% del candidato del PRD/PT/Convergencia.En Michoacán, tal y como aparecen los resultados del PREP, se ha vivido la debacle del PRD y la izquierda partidaria dado que ahora sólo ganó 9 diputaciones de mayoría relativa de 24 en disputa y 35 municipios (contando los que ganó PT y Convergencia) de 113. Cada partido deberá sacar, de manera autocrítica, conclusiones de sus resultados y ver cómo mejorar su desempeño para el futuro. Sin duda, cada uno encontrará circunstancias externas que afectaron sus expectativas, pero también hay muchos factores que habrían de revisarse internamente –empezando por su unidad y la gestión de sus gobiernos a la vista de la sociedad. Otro elemento de análisis tendrá que ver con las relaciones, más que de los partidos, de algunos candidatos con grupos del crimen organizado, situación que quedó claro que en algunos lugares de la geografía michoacana donde sí gravitaron en los resultados sorpresivos, pero difícilmente se podrán probar esos nexos en términos formales; el tiempo irá desvelando los compromisos adquiridos.La participación ciudadana en la elección sería del 54%, superior a la lograda en la elección del 2007, que fue del 48% e igual a la de 2001, donde ganó Lázaro Cárdenas.¿Qué podemos esperar ahora?, bueno primero el conteo de las actas por parte de los consejos electorales del IEM, el miércoles, y luego la calificación de la elección realizada por el Tribunal Electoral del Estado y la entrega de la constancia de mayoría al ganador el domingo próximo. Después, seguramente, se promoverá la judicialización del proceso porque, seguro, nadie quedará conforme con los resultados e irán a los tribunales.En fin, veremos una película que ya hemos visto y lo único que pedimos los michoacanos es que no se altere la paz social, que veamos para adelante, que se forjen acuerdos de gobernabilidad y ojalá, en algún momento, los partidos y sus candidatos aprendan no sólo a hacer campañas de altura, no por la obligación del marco legal sino de sus propias convicciones, y sean capaces de hacer valer la regla básica de una democracia auténtica: el reconocimiento del triunfo del adversario. Nos quedaremos, por lo pronto, con la esperanza de que alguna vez así será.