El domingo a defender el petróleo
Se presume que antes del día 12 de diciembre el administrador de Los Pinos, Enrique Peña Nieto, el PRI y el PAN intentarán aprobar la reforma privatizadora del petróleo y la renta petrolera, modificando con ello los artículo 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, con lo cual entregarán en perjuicio de los mexicanos, la principal fuente de recursos y desarrollo del país a empresas extranjeras.
La reforma privatizadora no beneficiará a ningún mexicano, el hueco que dejará la entrega de la renta petrolera a manos extranjeras será tapado con el aumento y nueva creación de impuestos que entrará en vigor a partir del 2014, gracias a la recién aprobada reforma hacendaría, serán las micro, pequeñas y medianas empresas, ya sean personas físicas o morales, las que cargaran con acción apátrida de Peña Nieto, su partido y el PAN.
Insisto, ningún mexicano se verá favorecido con la actitud entreguista de la derecha tricolor y blanquiazul, no son más de tres mexicanos los que pudieran invertir en la extracción y transformación de los energéticos, ni los ricos ricos juntos de Michoacán podrían invertir en una actividad de esa naturaleza, ni los de la CANACO, CCE, COPARMEX o ese tipo de organismos empresariales juntos podrían generar una empresa del tamaño de SHELL o EXXON.
Los organismos empresariales no quieren ver que todas y cada una de las reformas “estructurales”, que en realidad se trata de contrarreformas y acciones contrarrevolucionarias, les afecta a ellos y a sus agremiados directamente, no se han percatado que solamente son utilizados por los conservadores del país para legitimar el alejamiento a la Revolución Mexicana y su acercamiento al Porfiriato.
Los mexicanos no están de acuerdo con la reforma energética, en el caso de Michoacán, circula en los expendios de café una encuesta del clima político de la entidad recién levantada, misma que muestra que la mayoría rechaza la reforma energética, el 58% del panismo, el 51% del priísmo y el 68% del perredismo se oponen; y aunque en el sondeo aún no aparece Morena por encontrarse en su proceso para convertirse en partido político, cierto estoy que el 100% de los morenos no están de acuerdo.
Con la privatización de las tareas monopólicas y la renta que obtiene la paraestatal (PEMEX), esa empresa nacional quedará como un cascaron de colocación de empleo para Romero Deschamps, y fungirá exclusivamente como una empresa de servicios menores, es decir, dejará de realizar sus tareas principales y será un simple administrador que compra, paga, hace algunas tareas insignificantes y comparte la inmensa mayoría de las ganancias, lo que significará indudablemente una merma al presupuesto de ingresos de la federación que se suplirá con el aumento de impuestos recién aprobados.
La reforma energética es un retroceso de poco más de 75 años, plantea con un espejo llamado contrato de riesgo, otorgar nuevamente concesiones a empresas extranjeras tal cual estaba contemplado en la Ley del Petróleo promulgada el 24 de diciembre de 1901 por Porfirio Díaz. La apátrida reforma de la derecha es un atentado contra la Expropiación Petrolera y el cardenismo histórico, atenta contra los principios y logros de la Revolución Mexicana, por ello es indispensable que esa gran mayoría de panistas, priístas, perredistas y morenos que no están de acuerdo, salgan el próximo domingo 1º de diciembre a defender la soberanía y los bienes de la nación, los que quieran pueden asistir a la Plaza de la Constitución (Zócalo) en la ciudad de México, los que no, busquen como manifestar su inconformidad.