El Dios del dolor y los milagros
En tu vida. Muchos católicos ‘viven tristes, desanimados, frustrados porque se sienten amolados y sin oportunidades. Muchos sienten la presencia de la muerte y temen por sì mismo o por sus familiares.
La vida es dura, demasiado pesada, llena de sufrimientos. Solos no podemos con el mal. Por eso a veces sentimos que nos aplasta y vivimos sombríos, amargos, sin esperanza.
Dios habla. La historia del universo es un largo trabajo de Dios por librarnos del pecado y del mal y darnos la vida pura y plena, por salvarnos.
San Lucas nos presenta los acontecimientos que dieron inicio a nuestra fe en la Iglesia. No enseñan que en todos ellos Dios ha decidido salvarnos. Nos salva siempre, basta que nosotros nos acerquemos a él con fe.
Es increíble, Dios es pura bondad, su misericordia es infinitamente grande. El es Dios, nos llama sólo para darnos todo, enriquecernos.
La vida en este mundo está siempre llena de dolor, confrontada a la muerte y él está con nosotros para ayudarnos y librarnos de la muerte.
La presencia de la muerte ensombrece nuestra vida, su experiencia nos sume en un dolor profundo, general, hace aparecer toda nuestra la miseria, unida a otros sufrimientos de los pobres.
Es la pena indecible, la desgracia total de la viuda de Naím. Su terrible pena conmueve el corazón de Jesús que la comprende y va a su encuentro.
Iban a enterrar a su hijo único, consuelo de su viudez, en su pobreza.
Cristo le manifiesta su corazón de Dios y su infinita misericordia. Manifiesta su poder de Dios dándole lo inesperado, lo que parecía imposible: toma al muerto de la mano, le devuelve la vida y lo entrega a su madre.
Es la historia de la misericordia de Dios que se repite a lo largo de la historia. Ya el santo profeta Elías, con el poder de Dios resucita al chico de la señora que lo atendía.
La historia se repite hoy, Cristo sigue presente y activo, salvándonos con el pode de Dios. Puede todo para ayudarnos.
En este mundo de preocupación y desamparo ante las fuerzas del mal que secuestran, matan y alejan a los que pueden abrir fuentes de trabajo y hacen caer la producción de los bienes necesarios para vivir. Cuando nadie hace justicia a los criminales, cuando nos vemos hundidos y sin esperanza sólo nos queda la fe en Cristo.
El está a favor de los pobres, los que lloran, los que tienen hambre, los enfermos. El se ocupa de la suerte de los humildes y pone su poder de Dios para liberarlos, sacarlos de esas miserias y darles una vida mejor.
El puede cambiar nuestra suerte en este mundo, hacer justicia a los inocentes, castigar al malvado y darnos tiempos mejores de progreso, bienestar, abundancia de riquezas, oportunidades. El nos hace vivir con gozo.
Los católicos nos podemos perder la calma, el Señor nos va a liberar. Somos hombres y mujeres de esperanza que es inconmovible, nada nos da miedo ni nos hace dudar.
Podemos acercarnos con humildad, poner en él nuestra confianza, la seguridad, recibir los milagros que él hace hoy.
Vive intensamente. En las penas, pobrezas, tristezas, cuando sientes que no puedes más y estás solo porque eres pobre y sin influencias, acércate a Cristo, él cambia tu vida, te libra de tus males.
Cristo con nosotros. Cristo está en la misa nos llena de su presencia de amor. Nos hace sentar a su mesa nos da a comer su Cuerpo, a beber su sangre.
Para platicar en familia. Comenten: ¿Por qué con tantos problemas tan pesados no nos acercamos a Cristo tan bueno y que puede todo por nosotros, que tiene muchos milagros?