Educación: elección y disputa/Horacio Erick Avilés
Estamos viviendo un momento coyuntural en la entidad, en donde el 7 de junio es una fecha que indefectiblemente marcará un punto de inflexión en nuestras historias de vida, ya que esperanzas y aspiraciones, por igual que miedos y aversiones emanados de filias y fobias político-ideológicas se materializarán en la entidad. El proceso de reorganización apenas iniciará una vez se declare a los ganadores del proceso electoral, ya que hay una enorme lista de pendientes atávicos y de situaciones inaceptables que deben ser remediadas a la brevedad por quienes nos gobiernen.
Uno de los temas que más consternan a los michoacanos es el porvenir del sistema educativo, desde donde se conforman a los ciudadanos del mañana y en donde muchas de nuestras falencias orgánicas radican. El proceso de entrega-recepción merece vigilancia y seguimiento particularmente cuidadosos, ya que durante el mismo no faltarán los oportunistas que intenten arrancar la rectoría de la educación estatal que recibirá el titular del poder ejecutivo estatal, el cual a su vez será delegado en el secretario de educación entrante. No se trata solamente suplantar las facultades y atribuciones, sino tener el control de los recursos que suman decenas de miles de millones de pesos y poderse beneficiar de este privilegio, con cargo a la ignorancia de las generaciones presentes y venideras. Asimismo, las circunstancias, omisiones, faltantes materiales y documentales, incumplimientos flagrantes de la normatividad y toda clase de irregularidades que se encuentren en el proceso constitucional de entrega-recepción son merecedores del más estrecho seguimiento, si es que verdaderamente se desea lograr reconstruir un sistema educativo que ha estado de rodillas ante los intereses de grupos fácticos durante décadas y en donde se han efectuado toda clase de tropelías, siendo administrado como fondo revolvente por parte de los mandatarios en turno, en cuanto a recursos financieros, humanos y materiales.
Es innegable que el saldo que arroje en las urnas la jornada electoral dominical mostrará también la nueva relación de fuerzas que existirá en la entidad entre quienes priorizan el derecho a aprender de los niños y jóvenes michoacanos y sus enemigos confesos, públicos y soterrados se dará en las urnas. Por esta razón, los ciudadanos michoacanos debemos de reflexionar muy bien el voto que vayamos a entregar y verificar cuidadosamente mediante el análisis concienzudo de la información que tengamos a nuestro alcance, la postura y compromisos públicos que hayan asumido los candidatos a puestos de elección popular: a gobernador, presidente municipal e integrantes de su planilla, diputado federal y local, ya que en la disección de su discurso podremos encontrar congruencia o contradicciones, pactos con grupos fácticos o compromisos desinteresados con el derecho a aprender de los niños y jóvenes michoacanos, a ellos mismos y a su equipo vistos como ciudadanos probos y ejemplares en pleno ejercicio de sus derechos políticos o a individuos provenientes o ligados a los corporativos que han expoliado incansablemente el erario educativo estatal. Ejerzamos inteligentemente nuestro derecho a sufragar para asegurar una educación de calidad en Michoacán y no concedamos el derecho a gobernarnos a quienes ya de antemano cuenten con antecedentes torvos o complicidades notorias, manifiestas o inconfesables, que amenacen el logro educativo de nuestros hijos.
Simultáneamente, no olvidemos que una extralimitada e insaciable CNTE amenaza la precaria gobernabilidad de Michoacán. Hoy la Coordinadora, alejada totalmente de sus banderas fundantes relacionadas con democratizar y reivindicar la vida interna e imagen del gremio magisterial, en juego limítrofe actúa como si no tuviese nada qué perder, amenazando al sistema democrático que tanto esfuerzo, años y vidas ha costado, al insinuar boicotear la elección, lo cual se aúna a su consuetudinaria costumbre de transgredir el estado de derecho, el libre tránsito y la seguridad de los ciudadanos. Es un hecho que hay indignación unánime entre quienes amamos nuestra tierra natal, pero ¿estamos dispuestos a brindarle un revés ejemplar en las urnas a los intereses de la CNTE este próximo domingo 7 de junio?
Michoacán clama por dejar de ser etiquetado como un estado torpe e irredento, generador de conflictos sociales, tierra natal de millones de migrantes que han escapado de la entidad para conformar trayectorias de vida ejemplares y jamás volver atrás a la tierra que les expulsó al no brindarles oportunidades de vida. Si tan solo tuviésemos un gobierno cuya máxima prioridad fuese poner a los michoacanos primero en la nación en cuanto a desarrollo humano, sin importar el esfuerzo y las consecuencias que tan elevado afán les conllevase.
Por ahora la herencia al próximo gobierno en el ámbito educativo es penosa, ya que los compromisos iniciales de recuperar la rectoría de la educación estatal y de brindar 200 días efectivos de clases en todas las escuelas michoacanas, apegados a los estándares nacionales simplemente no se cumplieron. En contrasentido total, los comisionados sindicales y a labores ajenas a la práctica docente siguen impunes, mientras muchos maestros idóneos siguen sin ser contratados debidamente. Asimismo, los avances en cuanto a la superación de los indicadores más dolorosos de la educación michoacana fueron pírricos, como en el combate al analfabetismo, al rezago educativo, la dignificación y modernización de las escuelas precarias y de palitos en la entidad, la reprobación y deserción escolar, seguido el recuento de un larguísimo etcétera. Es trascendental que el próximo gobierno invierta en gran medida el bono democrático que obtenga en las urnas para catalizarel desarrollo educativo estatal.
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