Economía a la baja
El presente sexenio comenzó con grandes expectativas en el ámbito económico, la promesa de campaña de este gobierno fue que “moverían a México” pero, sin embargo, ya suma año y medio de que la economía nacional se encuentra en “fase recesiva” y en el horizonte no se ve que llegue el tan mencionado “Momento Mexicano” del que se habló tanto al inicio del gobierno de Peña Nieto.
El año pasado la economía mexicana vivió un verdadero desastre y lo preocupante del caso es que no hubo una razón externa que lo explicara, sino que fueron razones de índole interno las que propiciaron que entrara en recesión: mostraron poca audacia y conocimiento quienes manejan las finanzas públicas para timonear el gasto público, promover la inversión interna, gastar en los sectores que verdaderamente generan empleos, en suma, para no dejar parar un motor que ya tenía tres años funcionando de manera eficiente y eficaz.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática, INEGI, recién acaba de anunciar que la economía mexicana aún no sale de la fase recesiva en la que se encuentra desde hace año y medio, al dar a conocer los resultados del Sistema de Indicadores Cíclicos, el INEGI apunta que no son pocos los indicadores que continúan, a marzo de este año, con valores por debajo de lo esperado y muy lejanos de lo que podría considerarse un comportamiento satisfactorio para nuestra economía.
Otra institución que ha encendido los focos rojos en torno a la economía mexicana es la OCDE ya que ajustó a la baja el crecimiento de la economía mexicana de un 3.8 a un 3.4% para 2014. No obstante, en la información recientemente difundida por el Banco de México, relativa a la Encuesta sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, se indica que la economía mexicana crecerá apenas un 3.01% en 2014
Aunque a veces no caen bien, las comparaciones son una buena fuente que nos permite evaluar cómo se están haciendo las cosas. Por ejemplo, basta recordar la reacción del entonces gobierno mexicano cuando se presentó la crisis económico mundial de 2008, dónde se tomaron decisiones de manera inmediata a fin de reducir al máximo los efectos de la crisis y reactivar el motor de la economía lo más rápido posible. En aquel entonces, el Gobierno Federal echó a andar, entre otras cosas, un programa de gasto público de manera inmediata. Es decir, el gobierno ya estaba ejerciendo el presupuesto público al primer minuto de 2009, no dejó esperar los trámites y procedimientos burocráticos que hacían que el gasto público comenzara a ejercerse por ahí de marzo o abril. En contraste, el año pasado fuimos testigos de cómo el presente Gobierno Federal comenzó a ejercer el gasto público por ahí de septiembre u octubre, acumulando un subejercicio como el que nunca se había presentado en el país y frenando el impulso que tenía la economía nacional. Una muy mala decisión que nos sigue constando ya que es hora de que no encuentran la cuadratura al círculo para poder echar a andar de nueva cuenta la economía del país.
Así las cosas, al paso que vamos, lo que se está haciendo no va a alcanzar para sacar de la pobreza a los millones de mexicanas y mexicanos que siguen esperando, no va alcanzar para poderles dar oportunidades de estudio a los millones de jóvenes que año tras año no encuentran espacios en las universidades públicas y que tampoco encuentran trabajo en el mercado laboral, no nos va a alcanzar para que México verdaderamente se mueva y ese lema de campaña volverá a tener el mismo destino que el que ha tenido todos los lemas de campaña de los candidatos del PRI: la ficción.