Día Mundial de la Alimentación
Este 16 de octubre celebramos el Día Mundial de la Alimentación pero para conmemorarlo, estamos obligados primero a reflexionar, pues aún tenemos muchos e importantes retos en la materia. De acuerdo con la FAO, más de 800 millones de personas en el mundo, uno de cada nueve seres humanos, carece de una alimentación que le permita llevar una vida activa y saludable. La mayoría de quienes sufren la hambruna, viven en países en vías de desarrollo, como el nuestro. Con la alimentación no podemos jugar, si no se garantiza el acceso universal a una alimentación sana, completa, no puede existir igualdad entre los seres humanos; y si no hay equidad entre los individuos, el restablecimiento de los tejidos sociales, fundamental para la vida en sociedad, será imposible.
En México, cerca de 8 millones de personas no tienen acceso a una canasta alimentaria básica. Además, a nivel nacional tenemos una dependencia alimentaria del 43 por ciento, muy por arriba de la que recomienda la FAO. Es decir, además de que gran parte de nuestra población no tiene acceso suficiente a alimentación, en el país no producimos suficientes alimentos. Dependemos de la producción de otros países para poder alimentarnos, cosa que repercute directamente en la cantidad, acceso y calidad de los alimentos en el país.
En el caso de nuestro estado, Michoacán, hay 600 mil personas que no pueden acceder a una canasta alimentaria básica. Es decir, se encuentran viviendo en condiciones de pobreza extrema. La falta de ingreso, de empleo y de cadenas productivas que aseguren el abastecimiento y eviten la especulación y distorsión de los mercados de alimentos a nivel nacional, son los principales factores que impactan en que la población no tenga acceso suficiente a alimentación.
En Michoacán, en México y en el Mundo es necesario que nos tomemos con seriedad las palabras de José Graziano da Silva, Director General de la FAO, “El hambre cero no es un sueño”. De lo contrario, no podemos hablar de modernidad, ni de presumir ser un país que se está transformando, o de ser un estado que deja atrás la crisis, cuando aun tenemos cientos de miles o millones de personas que no pueden acceder a una canasta alimentaria básica.