Movimiento #YoSoy132
¿Qué rumbo ha tomado este movimiento juvenil, ahora ya con una clara tendencia electoral? Percibo algunos cambios significativos desde que nació este movimiento articulado por redes sociales, y algunas vaguedades que podrían resultar muy peligrosas.#YoSoy132 tiene un claro matiz electoral. Ahora es público, que no es un movimiento apartidista como en un principio quisieron hacer creer. Este movimiento político y partidista, se ha manifestado en contra de la candidatura presidencial de Enrique Peña Nieto, de la coalición PRI-Verde. Estos jóvenes resolvieron en asamblea pública, que el candidato Peña Nieto representa al “viejo sistema político”; aquel que se caracterizaba por tener un partido hegemónico -el PRI- y ser una dictadura blanda, matizada con ciertos rasgos de democracia. Lo interesante es que este pronunciamiento, ahora les otorga un cariz especial de lucha política y partidista, sin embargo, también se acelerará su desgaste como movimiento social, pues la gente los vinculará con temas poco gratos; la política es un tema que enfada sobremanera al grueso de la población mexicana.Estos jóvenes se han hecho más visibles y han ganado mayor dimensión ante los ojos de millones de mexicanos, y en un mundo globalizado, ante millones de personas. El movimiento #YoSoy132 ha sabido entender la lógica de los medios de comunicación masiva, particularmente televisión y radio, y han logrado empatía con algunas empresas informativas. Esto les dará fuerza y mayor grado de penetración entre la gente.Los jóvenes de este movimiento luchan férreamente para que se “democraticen” los medios de comunicación. Esto tiene un significado muy relevante, ya que la industria de la información en este país también necesita –al igual que el sistema de partidos políticos-, una “purga”. Sin embargo, aquí me refiero a que se puede mejorar la calidad de los medios a partir de más competencia en este sector del mercado, y no, a “democratizar” los medios al estilo Argentina, Venezuela o Ecuador, que con la cantaleta de “democratizar” los medios, lo que se consiguió fue un control absoluto por parte del Estado sobre los medios de comunicación. Esto sí puede ser muy peligroso.Es de suyo conocido, que en México varios medios de comunicación sobreviven con convenios de publicidad que celebran con los gobiernos. El problema de esto, es que con frecuencia quedan imposibilitados para ejercer la libertad de expresión de manera plena. Desde luego, también existen algunos medios de comunicación que viven más de la publicidad comercial, lo que les da mayor libertad para tocar temas públicos sin ser censurados o autocensurarse. Por eso es importante abrir más el sistema de medios de comunicación para evitar este tipo de relaciones perversas.Por el momento el movimiento #YoSoy132 sigue creciendo y no veo que vaya a detener este fenómeno social durante el actual proceso electoral presidencial. Creo que la aparición pública de estos jóvenes “refrescó” una campaña electoral aburrida y le dio otro rostro al proceso electoral; pero también creo, que ha mostrado rasgos no deseables en un marco de lucha democrática por el poder.Estos jóvenes hacen muy bien en expresar sus deseos, en reclamar un México distinto, sin embargo, también han mostrado visos de intolerancia, lo cual es contrario a los valores democráticos que exigen.Les podrá gustar o no un candidato a la Presidencia de la República, pues es normal el disenso en las democracias; es más, del disenso se nutre la democracia. El quid de este fenómeno es saber ¿qué pasará con estos jóvenes si gana la silla presidencial Enrique Peña Nieto? También en un escenario como este, esperaría fuerza e inteligencia, como la que han mostrado hasta el momento, y no intolerancia, como la que ya mostraron en Querétaro, cuando agredieron la camioneta en donde presuntamente viajaba el candidato presidencial de la coalición PRI-Verde, Enrique Peña Nieto.El movimiento #YoSoy132 es magnífico, pero no por eso debe caber o se les debe solapar la intolerancia y la radicalización.