Libre Expresión...
“El secreto de la vida es la honestidad y el juego limpio, si puedes simular eso, lo has conseguido”… Groucho Marx (1890 – 1977). Actor estadounidense. Los resolutivos del Instituto Federal Electoral obligan a mal pensar. En la lógica de las campañas proselitistas los propios candidatos e integrantes de sus equipos, hablan y reconocen, aunque no públicamente, que los topes de campaña de toda elección se rebasan con creces. Esa es la lamentable realidad. En México vivimos de simulaciones. No tengo duda que el tope de campaña presidencial del año pasado establecido en 336 millones 112 mil 84 pesos fue rebasado por todos los candidatos. El problema, el gran problema, es que la Unidad de Fiscalización del IFE y el propio organismo “ciudadano” en su conjunto, están muy lejos de poder llevar a cabo una fiscalización total.Y mientras esta condición predomine, los partidos políticos y/o candidatos, seguirán apostando a la simulación. En sus reuniones bajo llave los políticos establecen estrategias para obtener recursos de los gobiernos: federal, estatales y municipales, que puedan usarse en campaña… claro, sin que puedan ser contabilizados. Eso sí, en lo público, todos los partidos y candidatos son hermanas de la caridad incapaces de cometer un acto de corrupción. Puras simulaciones.Bajo este escenario, ya ni sorprenden los resolutivos de un cada vez más cuestionado IFE, que señala que La Coalición Compromiso por México de Enrique Peña Nieto, pese al caso Monex, no rebasó los topes de campaña. Seguramente los integrantes del IFE se habrán preguntado ¿cómo creer que el actual Presidente Enrique Peña Nieto haya realizado semejante atrocidad?Eso sí, Andrés Manuel López Obrador y sus aliados PRD, PT y Movimiento Ciudadano, rebasaron en más de 60 millones de pesos el tope de campaña, aunque el financiamiento paralelo que logró el tabasqueño a través de su organización “Honestidad Valiente”, tampoco resultó una acción irregular.Sorprende también que la ex candidata panista Josefina Vázquez Mota haya salido bien librada y que su gastos de campaña apenas rebasen los 220 millones de pesos.Insisto, puras simulaciones. Las leyes electorales y la conformación del IFE siguen a modo de los partidos políticos. Como ejemplo, de comprobar que el candidato ganador de la contienda electoral hizo trampa o rebasó los topes de campaña, tiene una sanción sólo en lo económico.No hay interés genuino en mejorar las cosas. La legislación electoral del país debería considerar que de comprobarse irregularidades en el candidato ganador, quedara sin efecto su triunfo. Pero no, todos se quejan, pero todos son empedernidos buscadores de argucias ilícitas que les permita invertir más recursos en las campañas sin que pueda percatarse de ello la autoridad y claro, que en caso de ser descubiertos el costo de la sanción la paguen los contribuyentes cautivos… Ellos, los políticos, los candidatos y los partidos, actualmente sólo pierden prerrogativas.Ni hablar, parece evidente que resulta complicado que haya eficacia con una autoridad electoral ciudadana conformada bajo los intereses partidistas, reflejados en el Congreso de la Unión, donde se desgarran las vestiduras en el reparto del pastel llamado IFE, así como en otro cúmulo de instituciones.Ni hablar, el camino para alcanzar una democracia electoral honesta, transparente, sólida, con dientes y autónoma, parece distante. Se requiere en primera instancia, políticos con una actitud renovada que priorice los valores antes señalados y una ciudadanía más exigente. Ojalá.Por cierto.Sorprenden las declaraciones de un político que se supone trae experiencia tras un largo recorrido en puestos de elección popular y de gabinete gubernamental.El actual líder de la fracción parlamentaria perredista en la Cámara Federal de Diputados, Silvano Aureoles Conejo, ha señalado en 2 ocasiones, que no hace su trabajo porque no se lo piden.Primero vino y criticó a Fausto Vallejo porque a su juicio, no hizo las labores pertinentes en la legislatura federal para lograr más recursos en favor del estado.Después, criticó al rector de la Universidad Michoacana, Salvador Jara Guerrero, porque en la búsqueda de más recursos que ayuden a sanear la institución y hacer frente a las peticiones de los sindicatos, sólo visitó a legisladores tricolores.En su momento, tanto Vallejo Figueroa como Jara Guerrero, han desmentido al líder parlamentario del Sol Azteca, sin embargo y suponiendo que Silvano Aureoles tenga razón… lo realmente lamentable es que él está dispuesto a hacer su labor sólo y estrictamente cuando se lo piden.Menuda tarea la de un político con esa trayectoria, con su actual envergadura y sus vigentes aspiraciones a ser otra vez, candidato al Solio de Ocampo.¿Qué no sería mejor vestirse de luces y aunque no se lo pidan, procurar recursos para Michoacán y sus instituciones, aunque sea él mismo quien las publicite?Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, [email protected]