Libre Expresión...
Asociación de Tenis de Michoacán… “El derecho y el deber son como las palmeras: no dan frutos si no crecen uno al lado del otro”… Félicité-Robert Lamennais (1782 – 1854). Político y sacerdote francés. Actualmente es común escuchar que hay una urgente necesidad de que en la política se retomen marcos deontológicos que generen mejores condiciones para todos los mexicanos y no sólo para quienes ostentan el poder.Filósofos contemporáneos como el español Fernando Savater, han insistido en que quienes gobiernan, retomen valores como la ética, el honor y la responsabilidad, por mencionar algunos. Y seguramente la mayoría coincidiremos en que tiene razón, pero no basta. La necesidad de reivindicar los valores y respetar los marcos deontológicos se requiere en prácticamente todas las actividades productivas y sociales que realizamos los seres humanos.Un ejemplo es la Asociación de Tenis de Michoacán, donde su presidente, Joel Calderón Ruiz ha buscado todas las argucias posibles para mantenerse con ese “poder”. Su periodo inició en diciembre del 2006 y debería durar 4 años con opción a reelegirse. Pero la convocatoria para renovar la dirigencia viene postergándose desde diciembre del 2010 con cualquier cantidad de pretextos.Dicen los conocedores que el deporte blanco se caracteriza por la honorabilidad de quienes los practican, que predominan la caballerosidad y la buena intención. Lamentablemente eso no se refleja en absoluto en la actual dirigencia michoacana. Además de los nimios resultados que caracterizan actualmente al estado en esta disciplina, lo lamentable es la serie de vicios que rodean a la Asociación de Tenis de Michoacán:En este momento no existe un consejo directivo completo.Desde diciembre del 2010 terminó el periodo de Joel Calderón, quien renuente, no ha realizado la convocatoria correspondiente.Tampoco hay los informes anuales a los que está obligado, pese a la solicitud que le han hecho los clubes michoacanos y grupos de tenistas. Conste que en más de una ocasión Joel Calderón comprometió entregar dichos informes y sus solicitantes siguen esperando.Las autoridades han optado por no meterse. La Comisión Estatal de Cultura Física y Deporte dice que no le toca y el presidente de la Federación Mexicana de Tenis, Gastón Villegas Serralta, sólo ha tenido oídos para escuchar y defender a Calderón Ruiz.Los tenistas michoacanos por su parte están desarticulados y han dejado en manos de los gerentes de los clubes deportivos la conformación de dicha asociación. Donde evidentemente el desinterés es tal, que pese a no tener los informes anuales y a que no hay convocatoria, tampoco han movido un dedo para mejorar la situación.En fin, el cúmulo de anomalías acompañadas por el desinterés y la apatía, han permitido que una sola persona disponga del presente y futuro del tenis michoacano.El deber ser de la asociación de tenis estatal, así como de otras disciplinas, se encuentra secuestrado por intereses mezquinos de unos cuantos que han encontrado en la “dirigencia de una asociación”, el negocio más redituable… ¿y si no, por qué ese afán de postergarse en la presidencia a como dé lugar?Ya llegó otra vez diciembre. Una vez más tendría que darse a conocer la convocatoria para renovar el consejo directivo del deporte blanco. Ya veremos si Joel Calderón tiene vergüenza y hace respetar los estatutos o insiste en la búsqueda de argucias para mantenerse como único integrante de ese consejo directivo del tenis michoacano.Ya veremos si los tenistas y especialmente los padres de los tenistas infantiles, adolescentes y juveniles con cualidades para destacar en este hermoso deporte, son capaces de organizarse para construir una Asociación, por lo menos, más transparente.Ya veremos si los gerentes de los clubes deportivos hacen su trabajo u optan por mantenerse en la comodina posición de dejar hacer dejar pasar.Este es sólo un ejemplo trivial de la urgente necesidad de reivindicar nuestros valores, de respetar nuestros marcos deontológicos en la profesión y actividad que desempeñemos. Es una tarea pendiente en prácticamente todos los ámbitos en los que nos desenvolvemos actualmente los mexicanos. Debería ser un compromiso de todos, para mirarnos a los ojos, para volver a confiar en la palabra de nuestro interlocutor… sé que es iluso, pero valdría la pena intentarlo.Con la esperanza de que haya una próxima vez… me despido, [email protected]