Campaña Nacional contra la Enfermedad en los Hospitales
Es horrible, angustiante la situación de los pobres ante una enfermedad grave. Temen por su vida y no son atendidos. Urge una “Campaña Nacional contra la Enfermedad".
¿Qué calidad de servicio están prestando a los enfermos graves los hospitales del sector público? Quienes han sufrido una enfermedad grave se expresan casi siempre con indignación y desencanto por una atención horriblemente lenta, complicada, pobre.
Comparando con la calidad y oportunidad de servicio que brindan los hospitales privados de lujo cuando el cliente tiene dinero, hay una distancia abismal. Quienes tienen recursos se atienden en estos hospitales, aunque tengan derecho al otro servicio.
Las quejas se escuchan los enfermos pobres, en todas partes. Ustedes conocen casos de quejas amargas por una atención ineficaz e inoportuna que no rara vez acaba en la muerte del enfermo. Les presento estos casos como botón de muestra.
Inés, una trabajadora doméstica, se rompió el brazo, estuvo todo el día esperando en el Seguro. Al final del día, perdió la esperanza y se fue a la cruz roja.
En mi oficina en la Ciudad de México, hacía el aseo Susana. Estaba angustiada por la enfermedad de su esposo. Era noviembre y en el Seguro le dieron cita para febrero. Falleció en diciembre.
Teresa estuvo internada en el ISSSTE, tuve que sufrir el miedo de estar cerca de los infectados del mortal virus de influenza. Es testigo cuántos murieron en esos días.
Rosalba es enfermera en el Seguro y da testimonio del terrible desabasto de medicamentos e instrumentos indispensables para la atención de sus numerosos enfermos.
Hay muchos más enfermos de los que pueden atender en estos días en el Hospital Civil de Morelia. Atienden hasta en los pasillos. Llegan a casos extremos como el de llevar dos enfermos en una camilla.
Hay quienes se quejan del trato duro, inhumano de muchos médicos y otros servidores. Tratan a las personas sin piedad como si fueran números, por que así son los requisitos. Es cierto que las exigencias son demasiado grandes, pero algunos parecen estar ahí como asalariados, sin amor a la profesión y a los hermanos enfermos.
Sin embargo, hay algunos servidores ejemplares, admirables, como un médico del Hospital Civil que tuvo una disposición heroica a operar en una situación de extrema gravedad. Hay otras personas muy competentes y entregadas en los mencionados hospitales.
Hay atención de excelentes especialistas parte de los hospitales. Se realizan análisis, de alta tecnología, como los ultra sonidos, los tomógrafos en condiciones posibles para los hermanos de escasos recursos.
La situación lamentable de los enfermos en los hospitales del sector gubernamental es responsabilidad superior, de los responsables de la secretaría de salud y del gobierno desde arriba. Con el magro presupuesto que se les asigna no es posible hacer más. Es necesario modificar la política de la salud.
Los servidores públicos están demasiado ocupados en los problemas políticos. Sus problemas prioritarios son el poder, por las ventajas enormes de dinero que trae consigo. Desatienden los problemas palpitantes, que preocupan a la población en lo más íntimo y sensible.
El problema está más arriba, incluido el presidente Peña. El personal de los hospitales públicos, hacen milagros con el magro presupuesto asignado, del que tienen que descontar los salarios de escándalo de los altos jefes.
Se necesitan dinero y recursos humanos, que se les destine el presupuesto necesario no el que les toque.
Hay que corregir vicios de burocracia, acabar con la tramitosis, trámites complicados e innecesarios.
Ya no puede esperar más una campaña contra la enfermedad: hay que atender a los hospitales de todo a todo, renovarlos, modernizarlos, invertirles muchos millones de pesos.
Urge contratar el personal requerido, postgraduado, con gran competencia. Hay que tomar las medidas necesarias para que atención sea inmediata, oportuna de los casos graves, en peligro de muerte. Ya no puede haber más muertes por desatención, por tardanza. En este renglón urge devolver la confianza a los pacientes.
Es inaplazable una CRUZADA CONTRA LA ENFERMEDAD EN EL SECTOR PUBLICO. Es necesario que el presidente y los funcionarios de la salud lo entiendan. Urge que se provean los medios necesarios, que se destine todo el dinero. Nuestros impuestos sí dan para eso, sólo hace falta una administración sabia, una distribución justa, es la exigencia de la justicia social y distributiva.
Hay que involucrar a la gran familia mexicana para que colabore: pago de las cuotas, aportación en especie, uso razonable de los servicios, aprender la disciplina para cuidar la salud.
Hay que devolver los valores universales y entrenar también para la calidad moral, honestidad del personal administrativo y del médico. Hay que recuperar la mística, el ideal, el servicio a la persona humana, valor central al que sirven las instituciones.
Pero se necesita un proyecto completo, a fondo, científico, muy profesional. Aquí sólo llamamos la atención sobre el gravísimo problema nacional y aportamos algunos tips.
Los gobernantes que proclaman que hacen lo que nadie nunca antes había hecho y que pretenden que todo lo hacen bien, ¿No pueden ofrecer en el sector público una atención pronta, eficaz, de calidad, de primer mundo a los enfermos, sobre todo llos pobres en su sector?
¿No pueden dar a la población una vida sin angustia ni amenaza de la muerte?
Es inaplazable la cruzada contra la enfermedad en el sector salud, en los hospitales del IMSS, del ISSSTE y Salubridad.