Panóptico
Meses antes de que los michoacanos expulsaran del Solio de Ocampo a los perredistas vía urnas, una considerable cifra de expertos en temas económicos señaló que la ruta al saneamiento de las finanzas estatales era insoslayable, impostergable y estaría plagada de resistencias y múltiples obstáculos.Fausto Vallejo Figueroa, entonces candidato a la gubernatura del PRI-PVEM, conocía esos diagnósticos, evaluaciones que, por cierto, tenían como punta de lanza degradaciones en la calidad crediticia de la entidad por parte de las principales firmas calificadoras internacionales.Ordenar, sanear, darle una vez más viabilidad financiera a Michoacán no sería una tarea fácil y encararía la oposición de grupos políticos y sociales que de una u otra forma se beneficiaron de una década de gobiernos de extracción perredista.Vallejo Figueroa no se arredró y emprendió, a través de su secretario de Finanzas y Administración, Luis Miranda Contreras, un moderado programa de austeridad que a lo largo de 2012 habría generado ahorros superiores a los 5 mil millones de pesos.Debe reconocerse que el plan vallejista concitó no pocas inconformidades, sobre todo de grupos políticos y económicos que consideran al gobierno como una oficina de asistencia social perpetua, vitalicia.Como corolario de la reflexión anterior, ahí están las múltiples expresiones de descontento a través de marchas, tomas de oficinas gubernamentales, secuestro de autobuses, bloqueos carreteros y un largo etcétera.La reacción de otros actores financieros al plan de austeridad implementado desde la Secretaría de Finanzas y Administración fue, sin embargo, totalmente opuesta.Entre octubre y los primeros días de diciembre, Fitch Ratings y Standard & Poor's hicieron la primera evaluación del programa y coincidieron en que la administración vallejista emprendió de manera correcta el camino del saneamiento financiero del estado.La oposición política, en especial utilizando las curules del Congreso, no tomó nota de ese dato e insistió en que las finanzas estatales no se estaban saneando adecuadamente y escatimó durante varias semanas el apoyo a un plan de la administración vallejista para refinanciar, reestructurar y contratar más pasivos.A pesar de los estiras y aflojas, se cruzó esa frontera, quedando el camino despejado para la elaboración y aprobación del presupuesto 2013.Otra vez desde la oposición política se criticó al encargado de las finanzas estatales por realizar modificaciones al proyecto original, texto que por cierto en su redacción y aprobación final consideró una seria de variables que una semana y media después el Ejecutivo federal, a través de la SHCP, esgrimiría para condicionar la asistencia de la Federación a un plan de rescate financiero a municipios y estados con problemas severos de endeudamiento. ¿En qué está equivocado Luis Miranda Contreras al diseñar un presupuesto con cero déficit y gastos que no rebasen la capacidad de ingresos del estado vía participaciones y recaudación propia?¿Dónde está la falla al presentarse un plan para ampliar la base fiscal que haga ingresar a las arcas estatales más de 500 millones de pesos en 2013?Por primera vez en una década se tiene un presupuesto acorde a la realidad financiera del estado y ello, por los vientos nuevos que soplan por la SHCP, será determinante en el apoyo de la Federación a Michoacán para que salga del profundo hoyo en el que lo dejaron Leonel Godoy Rangel y Lázaro Cárdenas Batel.