Perfiles
ENFRIAR EL HORNO. Como tenía que ser, el alcalde perredista dio el primer paso ayer para “enfriar” la hoguera en la que se había convertido la relación Ayuntamiento-Sindicato. Con el respaldo del cabildo, se dijo que ayer mismo se convocaría a los dirigentes sindicales para poner las cartas sobre la mesa y dar paso a un clima diferente, es decir, de diálogo y buscando entendimiento en los diferendos que los mantienen distantes. La relación patrón-trabajadores de por sí es complicada en todo momento, y por ello las dos partes están obligadas a la cautela, a evitar los extremos y a poner siempre la mejor cara para “auto entenderse”. El caso es que la postura asumida ayer por el alcalde permite ver un cambio de tono y de rumbo en la maltratada relación, principalmente con los líderes sindicales. DOS PAJAROS DE UN TIRO. Parece un buen tino el que en este espinoso asunto se involucren todos los integrantes del órgano del gobierno, porque todos son responsables y a todos concierne la estabilidad de la administración. De paso, claro está, la coyuntura servirá de puente para comprometerlos en el trabajo común y todos habrán matado un pájaro de un solo tiro. Al cierre de esta edición no supo de acuerdos primarios entre Ayuntamiento y dirigentes, pero el solo encuentro es buena base para crear un ambiente favorable entre las partes y como dije el lunes en este espacio, caminar juntos hasta donde tengan que llegar, pero siempre anteponiendo intereses ajenas a los de la sociedad a la que ambas partes deben servir porque es la sociedad la que les apuntala sus salarios. Cuando la autoridad violenta los derechos sindicales, le está dando de palos al panal, cuando el sindicato y sus trabajadores hacen paros o simple “tortuguismo” en sus actividades, al que perjudican es a las familias, a los ciudadanos en conjunto. Si una de las partes no están conformes con el actuar de la otra, deben sentarse a la mesa, y si de ahí no surgen los acuerdos, para eso justamente están las autoridades laborales cuyos funcionarios también paga la sociedad vía sus impuestos. Luego entonces, sobran los brincos porque el terreno está parejo para todos. Por cuanto a los dirigentes del gremio, no deben emocionarse y pasar por alto el papel que coyunturalmente les toca ocupar. Cuidar la unidad política de sus agremiados no es fácil cuando a los líderes les gana el deseo de convertirse en figura política más allá de una circunstancia. El Sindicato de Trabajadores municipales tiene una historia larga convertida en escalera para cargos públicos de los dirigentes en turno, y el actual no es la excepción. Los actuales y pasados líderes se reparten con militancia en el PRD y el PRI. ¿Nada tiene que ver esto? Por supuesto que sí porque justamente es el terreno partidista y las ilusiones políticas de algunos las que no deben ponerse sobre los derechos de los trabajadores. Por citar solo unos, tenemos que José Abarca pasó de secretario general a regidor, Otoniel Cortes lo mismo, Humberto Soberano igual, y algunos de los actuales desde luego que tendrán aspiraciones de seguir la misma ruta pero justamente en eso estriba el riesgo de la apuesta. Lo que hoy los une en defensa de los derechos pactados y en favor de sus compañeros, mañana puede confrontarlos como ya se tiene experiencia en el rol que desempeñaron dirigentes pasados, algunos de los que hoy, en esta coyuntura, buscan recomponer su imagen pese a que si les rebuscan, les encontrarán que son parte del problema que hoy reclaman a la autoridad. Sin embargo, la relación oficial entre dirigentes y la autoridad municipal, debe estar despojada de intensiones personales, porque insisto, la sociedad está hambrienta de calidad en los servicios. LAGALIZAN TRAMPAS. El cabildo ayer votó a favor de “desincorporar” predios-les llaman áreas invadidas- ya fueron vendidos pero que antes eran patrimonio municipal. Solo un ejemplo. En el tramo que une la avenida Tariacuri con el libramiento, hay una construcción sobre un terreno que era del municipio. Nunca fue área verde, nunca fue un área invadida por nadie. Pero la vendieron. ¿Y saben a quién? Al entonces regidor y antes dirigente de los trabajadores municipales, Otoniel Cortez Durán. Pero esta lindura de personaje, hoy de nuevo “luchador” sindicalista, la revendió a otra lindura. ¿Saben a quién? A la hoy regidora del PRD, María Ríos, la que busca lavarse las manos y que dice que no es culpable porque ella era y sigue siendo dirigente del fraccionamiento “El Almacén”, al que pertenece el predio en cuestión. ¿No debió protestar siquiera como dirigente cuando ilegalmente se apropiaron de ese espacio de la colonia que dice representa? Ayer todos los miembros del cabildo, María Ríos principalmente entre nervios y frotándose las manos, a propuesta del alcalde, validaron la venta de ese y otros predios votando a favor de la “desincorporación” del patrimonio municipal. Estas trampas son producto de políticos, regidores y dirigentes sindicales tramposos que creen que el tiempo todo lo borra. Desde aquí mi modestia reprobación a esas prácticas y desde aquí mi exhorto a los sindicalizados a que prendan sus antenas porque en su justos reclamos, hay pillos que buscan resurgir con piel de cordero. HASTA LA VISTA