Perfiles
PRECIPICIO. Un peso completo debe mediar entre el alcalde y los dirigentes de los trabajadores que laboran para la comuna. Cada día que pasa el pleito se torna más cerrado y hasta podría desencadenar actos violentos, como ya estuvo a punto de ocurrir el pasado viernes cuando familiares directos del alcalde atizaron el fuego lanzando agresiones a los dirigentes sindicales y que alcanzaron al director del diario Gente del Balsas, Rafael Rivera. Las partes están,- o debieran estar- obligados a respetar un principio y don entre personas: el respeto y la comunicación. Cuando se pierde ese fundamental principio, se denigran las relaciones, y en el caso que nos ocupa, deben ser siempre con sentido bilateral. A estas alturas, el conflicto presenta dos tintes: salirse del control de las dos partes y hasta desencadenar actos violentos. Yo estimo que después de lo ocurrido el viernes las circunstancias ponen al presidente municipal entre tres filosas navajas: disculparse con dirigentes y trabajadores municipales, evitar que su familia se entrometa en asuntos que son de su entera competencia y reencausar de inmediato las negociaciones para encontrar el entendimiento común de las prestaciones contractuales que eran parte del origen del conflicto. Más allá de encontradas interpretaciones entre la autoridad y el sindicato, lo que sale a flote es la falta de voluntad o capacidad para sostener diálogos abiertos cuantas veces se requiera y esto arropa a las dos partes. Diferir en la interpretación del Contrato Colectivo no debe ser motivo de paros. En última instancia, las dos partes pueden acudir de la mano a que el Tribunal les indique quién tiene la razón legal. Aquí está faltando lo esencial: la comunicación. Parece que el alcalde y los dirigentes sindicales han determinado medir fuerzas sin la mínima voluntad de encontrar la equilibrada solución. Ambos se olvidan que en medio de sus extremas posiciones está una sociedad hambrienta de que le cumplan con los servicios, y se olvidan que es la sociedad la que les paga vía cubriendo sus impuestos. Como autoridad electa por voto ciudadano, corresponde al alcalde quien demostrar cordura, poner la mesa para el diálogo y desde luego, asegurarse que no volverá a ocurrir el “incidente” del viernes, me refiero a las supuestas agresiones verbales de familiares del alcalde contra dirigentes sindicales al término de una asamblea en la que trabajadores y representantes reiteraron una posible huelga por violaciones a sus derechos laborales. El Sindicato también está obligado a mostrar disposición para reencausar las diferencias a la vía negociadora. Si las relaciones no retoman el cauce normal, ambos estarán abonando a que las cosas empeoren y ambos empujan a la sociedad a un precipicio, cuyos efectos serán incalculables, inmedibles y sin tener la culpa. Ojalá las partes tengan claro que la apremiante urgencia. Al margen de la deteriorada relación, corren el riesgo de consecuencias sumamente lamentables para los dos bandos, pero de mayor peso a los intereses de quienes están al frente de la administración. SE ESTANCÓ PRD. Ya se esperaba y no le dieron crédito. Aquí dimos cuenta de la visita que hace 15 días hizo el dirigente estatal del PRD. Reunió a casi todos los grupos perredistas y dejó la mesa tendida para que una planilla de unidad asuma la dirigencia local de ese partido. Víctor Báez prometió volver y la semana pasada regresó, pero esta vez casi fue ignorado y las cosas quedaron peor entre los grupos. Siguen los encuentros, pero están más fuertes los desencuentros y dan por fallidos los intentos de la ansiada y necesaria unidad del perredismo porteño, del que solo queda buena historia, de fuerza, de proyectos y de muchos votos. Los otroras fuertes liderazgos aztequistas hoy unen sus voces para vaticinar desbandadas y futuras derrotas. LAS PISADAS DEL PRI. Los priístas porteños dan lentos pasos en su recomposición interna sin mostrar prisas, aunque una decena se apunta para buscar la dirigencia local del tricolor. Muchos quieren, pero pocos podrán sumar el respaldo de la mayoría de los grupos, que aunque no son pocos, sus liderazgos se mantienen “agazapados” sin mostrar chocar por el poder partidista. Más que eso, mandan señas en favor de unirse para empujar un liderazgo que asuma como prioridad la reorganización de interna. Si bien los cambios los ven hasta después de marzo, para la dirigencia toma delantera Rafael Zarco, un ex agente naviero que abiertamente dice querer y promete poder relanzar al tricolor. REAPARECE COMO LIDER. La señora Ana María Zaragoza, ex funcionaria municipal en gobiernos del PRI, hace una fue ungida máxima dirigente de la Unión de Productores de Michoacán. Fue singular y especial el acto celebrado en Nueva Italia en el que esta mujer habló fuerte y claro ante un millar de campesinos, y sobre todo mujeres, donde reprobó desatención, pobreza y causa de la emigración de jóvenes que dejan sus familias buscando mejores condiciones de vida. Fue tal el poder de convocatoria, que siete alcaldes hicieron acto de presencia, al igual que ejidatarios y políticos de todos los partidos, incluyendo al diputado federal priísta, Rodimiro Barrera. Sien la líder de este nueva agrupación dijo no habrá siglas de partido que le abran camino, el trato que la prodigaron y los múltiples reconocimientos a su persona, la dejaron ver como una futura candidata o bien, que desde su fuerte trinchera, habrá opinión para muchas cosas. Mostró respeto y afecto para el gobernador Fausto Vallejo, igual para Enrique Peña Nieto y su gobierno, pero se fue con todo contra los dos sexenios panistas. Le apostó a que los gobiernos estatal y federal cumplan con sus promesas y sobre todo, que les cumplan a los campesinos, aunque dejó advertencia quedó abierta. HASTA LA VISTA