Perfiles
¿RENACERÁ EL PRD?..Víctor Báez se muestra urgido y hasta convencido de que el partido que dirige puede resurgir y hasta repetir triunfos en Michoacán. Así se mostró el viernes en este puerto frente a la mayoría de líderes de las corrientes perredistas. Seguro, interesado, apasionado, pero también preocupado por hacer compartir sus ánimos entre las cabezas de las “tribus” porteñas. Ahí estaban el alcalde Arquímides Oseguera, su esposa Nalleli Pedraza, la diputada Silvia Estrada y los ex alcaldes perredistas Rafael Melgoza, Mariano Ortega, Adolfo Tovar, el síndico Manuel Barreras, el ex tesorero Roberto Campos, el actual de las finanzas, Omar Soto Gil, Artemio Yáñez, los regidores Felipe Martínez, Edilberto Toledo y la aún dirigente local del sol azteca, Rosa Angélica Rico, además de una decena de simpatizantes de las diferentes corrientes perredistas. El líder del perredismo michoacano hizo una vehemente intervención exhortando a la unidad pero reconociendo las diferencias entre grupos. A toda costa pretendió evitar abiertas críticas contra la administración municipal, concretamente contra el alcalde Oseguera Solorio. Lo logró en parte, pero hasta el mismo lugar del encuentro del viernes se relacionó con el desinterés del alcalde y de su grupo toda vez que contrataron la cochera de conocido hotel porque las oficinas del PRD no tienen energía eléctrica, ni servicio telefónico y todo porque no hay recursos para cubrir los pagos y por todo porque ni el alcalde ni sus regidores ni sus funcionarios han aportado las obligatorias cuotas en el más de un año en el poder. Tan solo eso ilustró la desvinculación partidista de quienes son gobierno con las siglas que los llevó al poder. Víctor Báez no pudo eludir el reclamo y sutilmente pidió al alcalde cumplir reiterados compromisos y hasta dijo que ya están los descuentos disponibles para que el partido salde deudas. Báez retomó el motivo del encuentro: consensuar entre los grupos los términos para la elección la de dirigencia local, en principio con elección abierta pero exhortando a lograr una planilla de unidad. En poco más de una hora pareció que se lograba lo que en más de un año no ha sido posible alcanzar entre los perredistas. Pareció haber coincidencia entre los participantes con la repetida idea de que es urgente superar las divisiones para entrar de lleno al terreno político con miras a las elecciones próximas para renovar gobierno del estado, diputados y los Ayuntamientos. Algunos quisieron ser profundos en la problemática, pero todo recaía en culpar a la administración de un mal gobierno que ha causado un desánimo casi generalizado entre los que siempre votan por el PRD pero que advierten que no lo harán de nuevo. Era esa la disyuntiva que parecían todos entender, pero entre todos difícil de superar. Se echó mano de culpar a la crisis económica del país, del estado y de los municipios y que en ello estriba no poder cumplir las demandas y compromisos de campaña con la sociedad. Pese a los intentos de Víctor Báez, hubo duras críticas contra la administración, aunque eso sí, “sutilmente” las descargas. En su acostumbrado lenguaje “cantinflesco” el alcalde fijó una postura que todos escucharon pero que pocos entendieron: “pongo en sus manos mi disposición a la unidad”, fue lo más claro que dijo el alcalde perredista. Fallaron en el intento de integrar a cada grupo en una comisión que le dé seguimiento y convoque a la unidad del perredismo. Las propuestas confundían a las expresiones políticas con grupos de familias. El ex tesorero Roberto Campos impuso orden al proponer que fuera el delegado estatal, Juan Pablo Puebla, con la dirigencia actual del sol azteca, quienes conduzcan los intentos del anhelo reunificador. Báez suspiró al suponer que había logrado un espectacular avance partidista. Apenas terminada la reunión se acabó ese “encanto” y afloraron las distancias. La realidad es que las cabezas de esos grupos no quedaron convencidos de haber superado los conflictos y volvieron a la carga contra el cuestionado trabajo que viene realizando el gobierno perredista. Se preguntan y se responden cómo lograr un consenso para renovar la dirigencia cuando están de por medio intereses y ambiciones por tener el control del partido y desde ahora y desde todas las trincheras, buscan afianzar a quienes ya ven en las candidaturas en el 2015 y para ello requieren tener los hilos partidistas. Por ejemplo, el alcalde puja y empuja en favor de su señora esposa, Nalleli Pedraza, para la diputación federal, la diputada Silvia Estrada quiere verse diputando la alcaldía o en su caso, la silla del Congreso de la Unión rescatada recientemente por el PRI, seguidores de Mariano Ortega lo ven de nuevo como alcalde, Roberto Campos en la diputación federal y al regidor Filiberto Castañeda lo empujan por la diputación local, Adolfo Tovar está listo para cualquier competencia local o federal y así, cada tribu ve en el cambio de dirigencia un avance para afianzar sus intereses. De algún modo la diferencia la marca el llamado Grupo de los Tres conformado por melgosistas, marianistas y tovaristas, quienes optan primero por el rescate del partido y dejar las candidaturas para “el después”. Pero de cualquier manera las circunstancias los llevan a enfrentarse con quienes dominan en el Ayuntamiento. Mientras Víctor Báez busca “acabar con los filos en su partido”, la realidad es que los grupos caminan en sentido contrario. Al tiempo. ¿REGIDORES INDEPENDIENTES?. No fue confirmado pero el fin de semana se escurrió el rumor de que cuatro regidores del PRD analizan declararse “independientes”, en la administración municipal. Puede ser una amenaza o vacilada, pero a ese grado están las diferencias entre el gobierno perredista y los ediles del mismo partido que durante lo que va de este gobierno no han comulgado con las formas de ejercer el poder y los recursos públicos. Pequeño contraste con la pretensión de la cúpula estatal perredista. PLANTÓN DEL ALCALDE. El desorden en el manejo de la agenda del alcalde llevó a este a dejar plantado al mando militar del 82 Batallón de Infantería el pasado viernes. La cita era a las 11 en las instalaciones militares. Sabemos de disciplina militar en sus convocatorias. A las 11:30 el alto mando militar ordenó a subalternos saber si acudiría el alcalde al evento al que escrupulosamente había sido convocado. “Ya vienen en camino General”, fue la respuesta. Media hora después se dio inicio a la reunión sin nadie presente de la autoridad municipal. Mida usted lector la interpretación militar a tan inexplicable falta de la autoridad civil. La reunión era nada más y nada menos que informar y acordar los términos de una campaña de desarme voluntario con miras a evitar más delitos comunes como homicidios imprudenciales en los hogares y mermar el alto índice de asaltos a mano armada en este y otros municipios. Es decir, como bien se dijo en la reunión, el alcalde debía ser el mayormente interesado y como autoridad que es, debió estar a la cabeza de tan importante intento. Lo peor es que se asegura que esta irresponsabilidad ya es una regla en lugar de una excepción. HASTA LA VISTA.