Perfiles
CAMBIOS OBLIGADOS. Además de austero, el Primer Informe del alcalde, programado para el día dos de diciembre, será muy pobre en su contenido. No se puede esperar otra cosa porque el desempeño ha sido pobre en todos los aspectos. Digamos que en este su primer año de gobierno la capacidad del alcalde apenas y le alcanzó para sostenerse sin alterar la gobernabilidad del municipio. Lo más provechoso sería entonces haber aprendido de los errores, de manejar las carencias y sobre todo, superar las deficiencias políticas que mantuvieron a su administración en un pleito permanente con síndico y varios regidores de su propia marca partidista. Todo esto obliga al presidente perredista a realizar cambios en su equipo de colaboradores. El alcalde anunció y se mantuvo en el anuncio en lo que va de su gobierno que aplicaría una “Reingeniería Administrativa”. La verdad es que ni hacia adentro ni hacia afuera se ha entendido nunca en qué consiste y la redujo en despedir trabajadores para adelgazar la nómina. Se resume entonces que dicha “Reingeniería Administrativa” simplemente fue un fracaso, porque sí hubo despidos, pero la nómina no se redujo, al contrario, se aumentó, a decir de casi todos en la administración. Parte de este abortado proyecto el cuerpo de gobierno se redujo ingresos que tampoco se notó en las cuentas. La opción entonces aplicar una “Reingeniería Política”. ¿Qué significa eso? Cubrir los cargos de primer nivel con personas que tengan el perfil que exige la responsabilidad del puesto. Es decir, que quizás el problema mayor de la administración no estribe solamente en el exceso de personal, sino que cada funcionario haga lo que tiene que hacer y desde luego que lo sepa hacer. Pero antes de cualquier paso, el alcalde debe revalorarse así mismo y auto corregirse. Eso no es otra cosa que aceptar los errores y tener voluntad y la disponibilidad de superarlos. Eso significa también replantear la relación política con todos los que integran el órgano de gobierno, que al igual que el alcalde, son “insustituibles” de sus cargos. Por su parte, los regidores y síndico, sin importar partidos, deben también despojarse de posiciones de grupos y mostrar total voluntad para reorientar el curso de la administración en el segundo año de gobierno. El periodo actual será de tres años, siete meses y 15 días. A diferencia de los periodos de tres años, en el que el segundo año de gobierno sería el más importante para cumplir proyectos, en este de casi cuatro años tienen dos para demostrar lo que aprendieron del primero y con paso seguro dar cumplimiento a las expectativas sociales y políticas. Si el actual gobierno desperdicia este su segundo año, entonces estará echando a perder todo el resto de la administración. No se trata de “borrón y cuenta nueva” ni se trata de perdonar actos violatorios de la ley. Se trata de que al margen de todo eso, los responsables de la administración acepten y se comprometan a un relanzamiento en el trabajo que buscaron ofreciendo favorecer a la sociedad. De persistir de un lado y otro en el ánimo de pleitos que solo ellos saben los motivos, sería como picarle los ojos a los grupos políticos con y sin partido, se habrán ganado merecida repulsa no solo del partido que los propuso, sino de la sociedad que los puso donde están. HASTA LA VISTA