Perfiles
EL RETO DE FAUSTO. Este puerto podría ser el principal reto del gobernador Fausto Vallejo. Se trata del reimpulso que demanda la región para reponerse de las desapariciones de grandes industrias como NKS y PMT, y aquí se inserta la cancelada ampliación de las dos etapas cruciales de la ex Sicartsa, hoy ArcelorMittal, operada por capitales extranjeros. Conocedores del tema precisan que corresponde al gobierno estatal abrirse camino en el gobierno que habrá de encabezar Enrique Peña Nieto para promover las inversiones en este punto estratégico de talla mundial. Dicen que el pasado inmediato, en referencia a dos gobiernos estatales perredistas seguidos, le apostaron más a la confrontación con dos gobiernos federales panistas, también consecutivos, a buscar acuerdos que trajeran desarrollo al puerto. Puede ser, aunque no debiera ser. Pues bien, ahora no habrá esos pretextos por diferencias partidistas. Sin embargo, los que saben remarcan que los gobiernos en pirámide partidista no son la garantía que buscan los inversionistas, como tampoco los ahuyentan las autoridades con diferente ideología. El problema reside en la falta de reglas para invertir, en las garantías jurídicas para la operación de las industrias. Eso es lo que ha venido faltando en este puerto y no pocas veces lo han remarcado personajes como Rubén Medina, director de la Apilac, por citar solo uno. En eso han dicho coincidir funcionarios federales y estatales, pasados y presentes, pero no se ve claro como salir del bache. No hace quince días que un grupo de campesinos frenaron trabajos de la trasnacional Kansas City en los tramos ferroviarios que tienen en concesión en la isla La Palma. Igual o peor las tomas del muelle que opera la extranjera ArcelorMittal, por parte de ex trabajadores y que para el caso contaron con el respaldo de dirigentes del Sindicato Minero. Esos ejemplos bastan para desnudar los riesgos que tiene el puerto para atraer inversiones. De poco sirve que existan miles de hectáreas en magnifica ubicación para el asentamiento de empresas. De poco sirve que el puerto ofrezca el mayor calado para el arribo de las embarcaciones de mayor tamaño. Mientras no se ofrezcan garantías al capital no habrá el suficiente trabajo y mientras no se tenga el suficiente trabajo cientos o miles de familias navegarán en la incertidumbre, seguirá creciendo la delincuencia común y no habrá la necesaria y reclamada estabilidad social. Hay que partir de que el gobierno federal no será otra vez el gran inversor en el puerto. El gobierno debe ser facilitador de las inversiones, poner reglas y condiciones bastante claras para que nadie rebase por la libre el estado de derecho. Aplicar la ley a quienes la infrinjan y velar siempre por la equidad en el desarrollo. Las circunstancias parecen estar dándose para dar el brinco. La entrada del nuevo gobierno federal puede ser la coyuntura para poner un marcha todo un plan estratégico que ponga en orden el rompecabezas que significa este potencial polo de desarrollo. Justo aquí deben entrar personajes con experiencia del pasado y presente de la región. Sabemos que fueron frenadas varias s etapas que se proponían para esta región y que por diversas causas se fueron quedando en el camino. También es tiempo de precisar y transparentar las inversiones en las que tienen consecuencias para el municipio y su gente. No se debieran repetir lo que se hizo en la privatización de Sicartsa y peor, en su entrega a capital extranjeros. Cuando llegó Mittal Steel a operar lo que se conoció como la Segunda Etapa de Sicartsa, se dijo que esta instalaría un laminador para aprovechar lo que era entonces la maquinadora NKS, hermanada con la también desaparecida PMT. Estas complementaban la Tercera Etapa para fondear el desarrollo del puerto. La realidad es que todo se perdió en el camino y los Mittal, asociados con Arcelor, hicieron lo que a sus intereses convenía y no hubo quien del gobierno los obligara a reinvertir. Ya no deben repetirse historias fundadas en la corrupción o simplemente, en el valemadrismo oficial. En esta nueva etapa que se abre para el puerto parece encajar a la perfección la reaparición del ingeniero Gabriel Magallón Barajas, el último director de la ex Sicartsa y en cuyo cargo perduró 15 años. Magallón fue conoció a la perfección los programas que se diseñaron para el puerto pero también el diseño que se tenía para el mejoramiento de calidad de vida de la población. El gobernador Fausto Vallejo tiene la oportunidad, y la responsabilidad, de poner en la mesa lo que le corresponde pero sobre todo, decirle con claridad al gobierno de Peña Nieto que este puerto es lo suficientemente grande para apuntalar el desarrollo del país, pero hasta la fecha, la dirección en la que se administra no permite salpicar de sus ganancias al municipio y la sociedad que lo integran. Y en todo este enjuague, el ex director de Sicartsa, Gabriel Magallón, podría ser el embajador que el estado y la federación requieren para calibrar y equilibrar las etapas por venir…HASTA LA VISTA