Perfiles
Parece que ni a los políticos ni las autoridades les preocupa lo que está ocurriendo en este municipio y ojalá y no sea tarde cuando se percaten. El desempleo ya es un fenómeno amenazante y sus consecuencias se penetran en los hogares arrojando altos grados de descomposición familiar. Ya es común que padres de familia al no encontrar empleo con todo y vergüenza se lanzan a pedir dinero explicando que no los emplearon “este día” y piden para regresar a su casa o de plano para comprar tortillas porque su familia tiene uno o más días sin comer. No se trata de limosneros ni son personas están acostumbrados a pedir en la calle e incluso son bien conocidos por su actividad como obreros. Otro ejemplo que ilustra el desempleo es que en los cruceros de las avenidas jóvenes de ambos sexos y hasta personas mayores han desplazado a los “niños de la calle” limpiando parabrisas de los automóviles. Hay otros ejemplos más crudos y más preocupantes de la descomposición familiar que se reflejan en la prostitución de jovencitas-casi niñas- y que son explotadas de muchas maneras, no pocas veces con el conocimiento y consentimiento de sus progenitores o por sus parejas. Me queda claro que no estoy descubriendo el hilo negro de estos fenómenos sociales, en el menor de los casos asiento que estos problemas observan un crecimiento acelerado y quizás sea el momento de llamar la atención de los gobiernos. Otro ejemplo que se muestra en ascenso son los asaltos a negocios y a personas en la calle que las más de las veces es más el susto de verse amenazados que la cantidad de dinero que les quitan los maleantes. Todo esto deja en los ciudadanos el sabor de la impotencia y el rencor con las autoridades porque no ven ni siquiera gestos de preocupación por lo que está pasando. Las grandes empresas imponen sus límites a la generación de empleos protegiendo sus millonarias utilidades cuantificadas a los plazos que más les acomode a sus intereses. No se ve llegar el momento en que los tres niveles de gobierno empaten sus proyecciones a un fin común que arroje beneficios a los desesperados ciudadanos. Un gobierno federal que ya se despide y lo que más le preocupa es “limpiar la casa” para entregarla a los nuevos inquilinos que van a paso lento bajo la amenaza de peores vendavales a los que se vivieron hace poco más de seis años. Un gobierno del estado que sigue ocupado y preocupado por el “tiradero” que dice le dejaron. Un gobierno municipal perdido en el desierto que no encuentra el mapa que ponga en el punto de partida. Un sector mini empresarial que quiere pero no puede comprometer al “monstruo” capitalista que llegó al puerto para hacer negocios sin volver la vista a las carencias ciudadanas. No es una sino varias ollas exprés las que están a punto de explotar en este puerto que tiene todo y a la vez sufre todas las carencias. Comerciales de un gobierno y otro presumen que este puerto es columna vertebral para las economías. Y puede que sí; pero no se atreven a especificar en qué y el cómo se beneficia a la ciudadanía local. El resumen es que cada nivel de gobierno tiene en su interior su propia olla exprés y ni uno ni otro encuentran como sacarle la presión. EL ESTADO. Eloísa Berber, la primera en ser designada en la administración de Fausto Vallejo, amén de ocupar el cargo estatal de mayor peso en la localidad, ya se ganó a pulso la animadversión de casi todos sus colegas priístas. Como todo personaje de negocios, Eloísa Berber cobró a buen precio desistirse de la candidatura a la diputación federal. De ahí viene su cargo como titular de Cedelac, aunque la soberbia y prepotencia la traiga en su trajín. Más que representante del gobernador, la empresaria y ex regidora “juanita” se siente dueña del territorio gubernamental pero ella misma provocó y ya tiene en sus espaldas el reclamo de sus paisanos de partido. Desde la dirigencia del tricolor y pasando por sus sectores, que aunque débiles, ya han puesto “arriba” sus quejas y como respuesta les dicen que Octavio Aparicio y el mismo Secretario de Gobierno, Jesús Reyna, se equivocaron con la empresaria hotelera al recomendarla para tan alto cargo. La ex regidora no solo es capaz de darle la espalda a los candidatos de su partido, también sabe jalar el tapete a la estructura que debiera fortalecer en lugar de socavar. Como dice el dicho, “no tiene la culpa el indio”. EL MUNICIPIO. La olla exprés del municipio parece no aguantar más la presión y puede que sea la primera en explotar. El alcalde puede ignorar los reclamos ciudadanos repicando que no tiene recursos. Puede no hacer caso a sus regidores que le demandan cambios en su equipo, puede no pagar a los acreedores, puede incluso no pagar liquidaciones a los despedidos, pero lo que no debiera el alcalde son dos cosas en concreto: ignorar la animadversión casi total en el área de finanzas contra su tesorero y la menos recomendable, dejarle de pagar a los regidores y a sus funcionarios del nivel que sea. Debe el alcalde entender que son estos quienes lo sostienen, y sin ellos, debilita su principal punto de apoyo. Son pues muchas ollas exprés las que está soportando este municipio, ojala y no exploten juntas, porque el estruendo llegará a los más altos niveles. HASTA LA VISTA.