El debate en ciernes. Reformas en telecomunicaciones y radiodifusión.
Como suele ocurrir, a los anuncios de alto impacto les sucede un periodo de reacción en masa a favor o en contra, absorben poderosamente el grueso de la opinión, sus efectos escalan a niveles de euforia colectiva, colándose en todos los diálogos, exaltando los ánimos o deprimiéndolos según sea el caso; la manera en que se presentan influye en los criterios y determina la conducta de las personas, provocan todo tipo de análisis y son inagotables los enfoques que propician, de tal suerte que llega un momento en que hablar de ello, pareciera estar de más.Durante la semana anterior la tendencia informativa de nuestro país en lo interno, estuvo marcada por el anuncio de la iniciativa de reforma en materia de telecomunicaciones y en lo externo la designación del nuevo papa en la iglesia católica, pareciera que después de eso nada más sucedió, ni siquiera la presentación del nuevo programa del gobierno federal de apoyo con seguro a madres jefas de familia, que compitió en horario precisamente con el nombramiento del nuevo pontífice y con lo cual quedó prácticamente borrado.No obstante lo circunstancial que pudiera parecer la coincidencia de noticias nacionales e internacionales, lo extenuantes por reiteradas, su agotamiento por el surgimiento de otras novedades; vale la pena compartir algunas consideraciones, que no recogen más que un conjunto de perspectivas en función del interés o la preocupación de diversos actores, algunas de las cuales he tenido la oportunidad de escuchar directamente, otras de leer y fundamentalmente porque creo que el tema de la comunicación es sustancial para la comprensión e interpretación del mundo en el que nos desenvolvemos; de ahí la importancia de mantener en foco la discusión que se viene en el ámbito nacional en materia de reforma a las telecomunicaciones y radiodifusión, que sin duda es un asunto de expertos, pero también de ciudadanos que debemos estar atentos por la posibilidad de ampliación de nuestro catalogo de derechos fundamentales y los mecanismos para hacerlos efectivos.El papel que juegan los medios de comunicación particularmente la radio y la televisión, en la formación de criterio de las personas, en la capacidad de discernimiento, en el molde de comportamiento, hábitos y costumbres, es de la mayor importancia. La televisión es en la gran mayoría de los casos, la única fuente de información a la que tienen acceso una gran cantidad de individuos; a través de ésta es como se enteran de los sucesos relevantes de cualquier parte del mundo. Sin embargo, no todo lo que se transmite como noticia es lo único que sucede, ni podemos afirmar que eso que se presenta, de lo que ocurre es lo único relevante, pues los contenidos están sujetos a la línea editorial del medio y responden más o menos a intereses de sus dueños, de los grupos económicos, grupos de poder, a reglas del mercado y de los patrocinadores.El funcionamiento de los medios de comunicación por su naturaleza está ligado al ejercicio de los derechos humanos como el derecho a la información y al de libertad para la manifestación de las ideas. También convergen en esta tan importante actividad la situación de los medios como empresa y la responsabilidad de éstos, para cubrir y difundir el hecho noticioso al margen de sus necesidades económicas, que se justifican hasta en tanto es necesario para el sostenimiento y la sustentabilidad de la empresa, pero no para intereses de otra índole, cuando en pos de los cuales se confunde, se engaña al espectador o al radio escucha presentando como ciertos datos que no son o que siéndolos solo corresponden a un enfoque de opinión, sin observarse la pluralidad en la perspectiva noticiosa, ni la veracidad en el contenido.Ha sido reiteradamente señalada la situación que priva en nuestro país en materia de telecomunicaciones y radiodifusión; en un mercado que valuado en 27 mil millones de dólares, según las cifras del propio gobierno; se nos da cuenta también del grado de concentración que existe, por ser muy pocas empresas las que participan en dicho mercado; como ejemplo el 79% en telefonía fija 70% de telefonía móvil, 74% de internet fijo y 66% de los ingresos totales son solo para TELMEX Y TELCEL, que son de un mismo propietarios. Mientras que Televisa se carga el 48% de la televisión de paga. Esto por mencionar solo algunas de las cuatro posibilidades de servicios de comunicación que constituyen el pastel más grande del mercado, sin tomar en cuenta el tamaño del negocio de la televisión abierta, ni el conjunto de la radiodifusión que se estima se concentra en 13 grupos en todo el país.Si tomamos como base simplemente el fenómeno de la concentración y desde la simple posición de consumidores, nos podemos percatar que ésta situación ha provocado una producción nacional escasa y de mala calidad, basta revisar las barras de programación tanto en canales abiertos como de paga, para darse cuenta que están invadidas de películas extrajeras, principalmente de Estados Unidos que se repiten hasta el cansancio. A su vez, la producción nacional con honrosas excepciones, está plagada de trivialidades que banalizan la vida pública y privada; mantienen al espectador sometido a la vulgaridad, a la miseria de los contenidos.Por otro lado, en el campo de la telefonía fija, telefonía móvil y servicio de internet, tenemos tarifas muy altas que se pagan por encima de los países miembros de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico, el usuario prácticamente se tiene que adherir a los términos de contratación del servicio y es imposible que se atienda alguna de nuestras inconformidades sino es a través de las rutas de los centros de atención o vía telefónica automatizada, en esquemas prefigurados a los que no se les puede mover el guión. Nada nuevo, en materia de servicios y suministros, como en los energéticos, pagamos como ricos en país de pobres.En este escenario de concentración, altas tarifas, contenidos alienantes, ajenos a nuestra cultura y de baja calidad, producción nacional escasa, deficientes servicios; frente a empresas que hacen del espacio su principal materia prima, cuya propiedad es del dominio directo de la nación, pero que sin embargo, su explotación no está al servicio pleno de las y los mexicanos, vale la pena preguntarnos ¿qué tan real han sido o son los derechos de acceso a la información, el de la libertad de opinión o el de la libre manifestación de las ideas? o ¿Qué tan efectivos han sido o son los mecanismos que garantizan su protección o salvaguarda?Para tratar de responder a las interrogantes planteadas, me permito hacer un resumen del contenido de la iniciativa de reforma en materia de telecomunicaciones en unas cuantas líneas.Se establece el libre acceso a una información veraz, plural y oportuna. La obligación del Estado de garantizar el derecho de acceso a las tecnologías de la información y la comunicación, así como a los servicios de radiodifusión, telecomunicaciones y banda ancha. Se da a las telecomunicaciones ya la radiodifusión un carácter de servicio público de interés general, respecto del cual el Estado tiene la obligación de garantizar que se preste en condiciones de competencia y calidad. Se prohíbe la transmisión de publicidad o propaganda presentada como información periodística o noticiosa. Se contempla la integración de un organismo público con autonomía técnica y de gestión, que se encargará de la proveer el servicio de radiodifusión sin fines de lucro. Se amplía la protección de la libertad para difundir ideas por cualquier medio, no solo escrito, sino que se adecúa al avance de las tecnologías. Se ordena que las concesiones de la materia, sean otorgadas por el Instituto Federal de las Telecomunicaciones. Se eleva a rango constitucional también la Comisión Federal de Competencia Económica, como un órgano autónomo, con personalidad jurídica y patrimonio propio, cuya finalidad es garantizar la libre competencia, combatir la concentración y las prácticas monopólicas. La iniciativa contiene un régimen de artículos transitorios, que mandatan los lineamientos a los que deberán ceñirse los legisladores federales, para la expedición de la legislación secundaria en ciertos plazos.Como puede observarse, la construcción normativa que se plantea en la iniciativa de reforma en el rubro que nos ocupa, se propone en dos planos, uno constitucional y otro de carácter secundario. El solo impulso de dicha propuesta no explica y nos responde a las preguntas, sobre una realidad que priva en nuestro país: No tenemos garantizado el derecho pleno a la información veraz y plural, recurrentemente los ciudadanos somos víctimas del engaño disfrazado de noticia, no hay competencia real entre los prestadores del servicio, ni calidad en sus contenidos. De esa manera, es posible afirmar que el papel de los grandes medios masivos de comunicación, ha dejado mucho que desear. Una ciudadanía mal informada tiene un criterio limitado y eso afecta su capacidad para ejercer sus derechos de manera libre y con conocimiento, lo cual ha permitido inducir a la opinión pública a favor de determinados intereses tanto en campañas electorales, de consumo y hasta de carácter religioso.Las propuestas sorprende a propios y extraños; dado que tan pronto se dio a conocer la iniciativa, los representantes de los más importantes medios, fijaron una postura a favor. La razón es hasta cierto punto sencilla, porque en el ámbito de las empresas, aun hay espacios en donde las empresas dominantes quieren entrar. Por otro lado ya midieron la actitud del Gobierno Federal, ante quien se opone a sus decisiones en la ruta de reformas anunciadas en el tan llevado y traído pacto por México. Es así, que en política tanto la derecha como la izquierda, por lo menos sus representaciones formales, coinciden en los beneficios que han de traer estos cambios, con la gran diferencia que algunos suspiran por las posibilidades de nuevos negocios y otros aspiran a la concreción de cambios sustanciales largamente demandados en el plano de la garantía de los derechos fundamentales, quiénes son unos, quiénes son otros, el tiempo lo dirá.