¿Cambio de estrategia o seguimos como estamos?
Por el éxito, se disputan las paternidades, el fracaso es huérfano. Las tragedias en Michoacán, que si bien, como dicen, son casos aislados, son muchas y no tienen responsables. El pragmatismo, por decir lo menos, con que la clase política y los poderes de facto, que han participado en la toma de decisiones para enfrentar la problemática reciente en el estado, ha privilegiado el interés propio, y el beneficio electoral, por encima de los intereses dela sociedad en su conjunto.
Viven en un mundo diferenteal del ciudadano común; sin problemas ni afectaciones y esperando tal vez, que las fiestas de fin de año y el espíritu navideño, hagan que la memoria histórica siga aletargada, y que nos sumerjamos en un mundo de paz, de amor y de bondad.
Sin embargo, la realidad es otra. La violencia y la inseguridad en estado de Michoacán, sigue siendo grave.
No acabamos de tocar fondo, por más que nos reiteren que la situación ha mejorado. Lo cierto es que los ciudadanos de esta flagelada entidad, estamos perdiendo nuestra capacidad de asombro ante la cotidianidad de los sucesos. No logramos superar el último, cuando viene uno nuevo. Lo ocurrido en la Ruana, no tiene justificación alguna.
Si la misma rapidez, rigurosidad y cuidado, con las que se llevan a cabo las diligencias para investigar los hechos acontecidos en la Ruana en días pasados, se hubieran aplicado para la conformación de las llamadas “fuerzas rurales” , seguramente que a esta hora no estaríamos lamentando tal tragedia. Se pudo evitar, se dice. Pero en la cobertura mediática pareciera que lo importante es saber cómo y quien participó y no las causas que provocaron lo ocurrido.
Ahora oficialmente sabemos de la existencia del G100 y del G250. Dos grupos de mercenarios, que sin cumplir con los requisitos para ser policías, recorrían el estado en busca de supuestos delincuentes, con manos libres para saquear, robar, violar, convertidos en ministerios públicos, jueces y tribunales, con impunidad para actuar, por lo menos, hasta el mes de diciembre. Esto explica, porque tantas denuncias, nunca fueron atendidas. ¿Acaso el fin justifica los medios?
Sin embargo, lo que de noche se hace, de día aparece. Tarde o temprano el inexorable tiempo pone siempre a cada cosa en su lugar. Las soluciones fáciles no existen. Mucho menos cuando se trata de complejos problemas, como lo es la inseguridad en tierras michoacanas. Las alianzas con grupos de civiles armados para combatir a los malos, se dijo reiteradamente, no serían la mejor solución. Como tampoco lo será el mando único, si se parte de que quienes integrarán las fuerzas del orden, serán las mismas policías que hoy díaexisten en los municipios del estado.¿O que harán con los que hoy existen? En Michoacán ya existe desde hace rato un mando único y no solamente en el terreno de la seguridad, de hecho hay un poder único.
En Michoacán 2014, termina como empezó: a balazos, muertos, bloqueos, marchas y plantones.