¡Cuidado! ataca la iniquidad
El discurso oficial pinta un país de resultados, sin mayores problemas, se empeña en negar la realidad y en resolver el problema con afirmaciones. Para los hombres de esa clase, “México se está moviendo”, porque un tramo carretero, de Culiacán a Durango es una obra portentosa.
Se empeñan en sostener que el PIB va a crecer según los propios pronósticos, aun cuando el Banco de México y los que sí saben pronostican un crecimiento menor, entre 2.3 y 3.3 y no entre 3 y 3.9.
Afirman que Michoacán ya está en paz, pero si la gente tiene calma es una calma chicha, superficial, en realidad vaga una sensación de consternación por tan frecuentes hechos criminales, por vivir en un estado sin ley. La gente conoce situaciones que los medios de comunicación se callan.
Está latente un sentimiento de decepción porque hay tantos recursos en el país y se han hecho tantas promesas de un paraíso y la situación en muy pobre. Decepciona que el discurso oficial no haga contacto con la realidad que los mexicanos vivimos.
La realidad es tensa, peligrosa por todas partes se oye hablar de crímenes, asesinatos Tristemente, los hermanos son asaltados y asesinados cuando salen del banco, como aquél que victimaron uno de estos días por el Tecnológico. En este crimen hay varios delitos: el robo, el asesinato, la complicidad de los empleados bancarios que entregan a los inocentes clientes, la falta de una policía eficaz y oportuna.
Por otra parte la crisis económica es muy grave, los pobres sufren angustia. Se van a dejar de crear 150 000 empleos. Entre nosotros resulta casi imposible encontrar un trabajo formal.
Los planes de gestión gubernamental, con sus ejes y soluciones coyunturales están revelando su ineficacia. La razón es que sus soluciones son parciales y fragmentarias, urge atender la realidad integral del hombre, urge volver a su verdad para buscar su verdadera grandeza, rescatarlo de la maldad y de los hombres perversos, de la corrupción, impunidad, pactos y cooperación con el crimen.
¿Por qué la resistencia a ampliar la visión del hombre, a dejar de considerarlo como un robot o como una unidad de trabajo y consumo, un individuo en la masa como una gota en el mar?
¿Hasta cuándo se va considerar su realidad de ser inteligente y libre, capaz de amar y decidir y realizar su destino?
Excepto cuando la persona duerme o no está en uso de sus facultades, el ser humano es un ser moral. Toda sus acciones las realiza con libertad y con conciencia de lo que hace. En consecuencia todas sus acciones son morales.
De ahí dependen todos los actos que realiza a favor de la sana convivencia social o para delinquir y hacer el mal, causando caos y muerte.
Pero ¡atención!, el hombre, por su inteligencia, deber saber lo que le está permitido, no es libre para hacer su capricho, la arbitrariedad. No puede hacer todo lo que le da la gana, porque se degrada y no actúa como un ser humano, puede irse más bajo que los brutos animales.
Nuestro drama es que muchos hombres tienen libertad física para hacer todo lo que pueden y olvidan que su libertad es primero psicológica y mora y pueden realizar únicamente el bien moral, tutelado por los valores universales y las leyes
Es fundamental aplicar la ley y obedecer al principio fundante del derecho natural grabado en la naturaleza del hombre: hay que hacer el bien y evitar el mal, el crimen.
Es un principio metafísico, más sólido que las leyes físicas, no admite absolutamente ninguna excepción. Así la moral de la Revelación ordena que no se puede matar, con acción directa, a la mamá para salvar la vida de la criatura. La vida es un valor inviolable.
El hombre es ser corporal y ser espiritual, tiene deseos corporales y espirituales y tiene ideales. Su felicidad plena no está en tener mucho dinero y toda la comida y sexo, tiene una esfera más alta donde aspira a tener las condiciones del bien común, las necesarias para realizar su destino definitivo para el que fue formado.
Aspira sí a las riquezas materiales pero aspira a valores más altos, a ser reconocido como persona en la justicia, la verdad, el trato respetuoso.
Aspira a la nueva independencia de su nación, a la liberación de la corrupción, impunidad, traición de los servidores públicos, desigualdad social.
El primer paso del rescate del hombre se da en la esfera personal. Es el hombre quien debe asumir su dignidad de ser dotado de inteligencia y libertad para dejar de hacer el mal y hacer el bien, aunque esto traiga renuncias a ventajas materiales como las riquezas que perciben quienes se alían con el poder narco.
La purificación es mucho más que registrar armas y nombras policías rurales. Cada individuo debe reconocer la infección de pecado que lleva en su corazón. Ahí debe vivir la conversión al bien, dispuesto a realizarlo de manera generosa y heroica renunciando al dinero y poder y abrazando la justicia y el bien moral.
La corrupción se vence ahí. Hay que sanear al individuo, célula social, principio motor del cambio social.