Piden enfermos renales atención en el puerto
LÁZARO CÁRDENAS, Mich., 30 de enero de 2012.- Un grupo de pacientes del IMSS claman a sus directivos humanizar los servicios que reciben puesto que tres veces por semana tienen que acudir hasta la capital del estado a recibir atención médica mediante el sistema de hemodiálisis el cual no existe en este puerto. “Ya no sabemos que no está matando más rápido, si los permanentes viajes o nuestras enfermedades”, por lo que demandan que su atención se lleve a cabo en la localidad.El grupo está integrado por más de 60 personas y cada uno tiene que acudir tres veces por semana a la capital del estado para ser tratados por medio de “máquinas hemodiálisis que nos hacen lavado de la sangre debido al padecimiento de problemas renales”, explica el grupo al solicitar a los medios de comunicación que extiendan su clamor ante los directivos del Seguro Social.En documentos que han entregado al gobernador del estado, Leonel Godoy Rangel, así como a diputados y senadores de todos los partidos políticos y a la misma dirección del Seguro Social en este puerto, el grupo de enfermos explica su peregrinar para recibir los tratamientos cada tercer día, es decir, tres veces por semana en que tienen que llegar hasta la capital del estado.“Esto es un martirio y sentimos el peso de la insensibilidad de los responsables del Seguro Social porque no hay el intento siquiera de que nos puedan tratar en nuestra localidad en lugar de estar gastando permanentemente los recursos y lo peor para nosotros, tener que estar haciendo estos viajes tres veces a la semana”, dice José Luís Vergara, quien además de problemas renales, padece diabetes y tiene problemas con la vista.Todos son personas que rebasan los 60 años. Es decir, ya son considerados de la “tercera edad” y ni eso conmueve a los directivos del IMSS. Sin embargo, eso no es todo. Del grupo de más de 60 personas, por lo menos diez no pueden caminar por lo que tienen que utilizar silla de ruedas.A estos los traslada una ambulancia del Seguro Social las treces veces por semana. “Es de llorar, y hay veces que lloramos porque la ambulancia está en pésimas condiciones, los asientos no le sirven, los amortiguadores tampoco, a veces no sirve el aire acondicionado ni el sistema de oxigeno, pero así nos llevan y en más de una ocasión la unidad se ha quedado descompuesta en el camino”, dice el señor Natividad Jiménez Díaz, esposo de una de las enfermas que se mueve en condición minusválida.Muestra un escrito con fecha 19 de abril del 2011 dirigido al gobernador Leonel Godoy en el que expone a detalle el problemas que padecen.José Luis Vergara califica de “aberrante” el trato que reciben del Seguro Social. “Para colmo, el servicio que vamos a recibir cada tercer día ni siquiera lo presta directamente el IMSS, son servicios subcontratados a laboratorios particulares, por lo que no logramos explicarnos como es que después de más de tres años con este peregrinar de personas, no es momento que se tenga este servicio en nuestra ciudad, fuera directamente del Seguro Social o de particulares, pero por cuestión de costos, creo es más caro nos trasladen, pero es peor todavía que nos agreguen estos trotes a quienes ya no estamos para soportarlos”, lamente este hombre otrora todo un personaje en la política en este puerto. Otro hombre, ex obrero de la ex para estatal Sicartsa, suma que cada semana hacen un recorrido de más de 2 mil kilómetros. “Hagamos de cuenta que así enfermos como estamos, ya considerados en “fase terminal”, cada semana estamos haciendo un viaje a Laredo, Texas”.Y si lo anterior fuera poco, agregan los enfermos, “para cada viaje recibimos viáticos por la mísera cantidad de 108.00 pesos, que no alcanzan ni para los taxis allá en Morelia porque tenemos que acudir al laboratorio que nos toque, además de que ese recurso se comparte con el acompañante y todavía, para recibir los viáticos es otro verdadero lío, y al regresar, inmediatamente a comprobar gastos para que nos puedan programar la siguiente partida, y así vamos muriendo en las filas, entre los regaños de los médicos, en los viajes, conectados a las máquinas cada vez por cuatro horas, y por hambre, porque sobra presumir nuestra pobreza”, dice Natividad Jiménez, quien labora en el gobierno municipal.Entre este grupo de enfermos hay una mujer que por 20 años trabajó en el IMSS en este puerto. “Ya estoy pensionada, la verdad que fue placentero prestar mis servicios por 20 años en el Seguro Social, pero un medicamento mal aplicado me contrajo un mal en un riñón y ahora les pido a mis ex compañeros, a mis ex jefes, que se conmuevan, que se conduelan de nosotros, que por lo menos nuestros últimos días nos permitan pasarlos sin tanto sufrimiento”, dice esta mujer al bordo del llanto. Este grupo de enfermos no solo se conmueve entre ellos mismos, sino también conmueven a las personas que al pasar se detienen a escuchar sus males que exponen ante los medios de prensa.Ayer domingo, a las 10:00 horas, el grupo acudió a las escalinatas de la clínica 12 del IMSS esperando que la directora de la misma, la doctora María de la Luz Contreras Villalobos, atendiera su llamado a recibirlos para informarles si el delegado estatal del IMSS había aceptado sostener un encuentro para explicarle su clamor. Ni la directora Contreras apareció, mucho menos tuvieron noticias de su petición.Y es que los domingos, es el único día que estos enfermos tienen “libre”, porque el resto de la semana, lo dedican a sus viajes a Morelia y a tramitar sus citas y recibir sus viáticos, y de paso las regañadas de sus médicos, que también les duelen.“Ya ni nuestros familiares nos quieren acompañar porque los gastos, por el tiempo y por las tantas veces que tenemos que salir”, dice otra mujer con la mirada al piso.