Lideresa campesina clama apoyo en LC
LÁZARO CÁRDENAS, Mich., 15 de agosto de 2012.-El pasado mes de marzo la señora María Teresa Espinoza se convirtió en la primera mujer electa como presidenta de un Comisariado Ejidal en este municipio en el que hay un total de 22 de esos núcleos campesinos. Se trata del Ejido “La Saladita”, que agrupa a 25 familias con poco más de 2,500 hectáreas, la mayoría “incultivables” por su accidentada geografía y apenas unas cuantas son labradas en tiempos de lluvias, narra esta mujer y pide al gobierno del estado “apoyos, aunque sean poquitos”.Explica que el Ejido La Saladita “está escondido” en la parte de la sierra, en la que se forma una especie de “cruz” para colindar con los municipios de Arteaga, con el de Tumbiscatío y más al norte con el municipio de Aquila, pero su comunidad, “Las Huertitas”, pertenece al de Lázaro Cárdenas.La primera mujer que dirige un Ejido cardenense señala que en su comunidad “carecen de todo”. El agua que beben la extraen de “pocitos” de un arroyo cercano, hace más de un año que no regresa un profesor enviado por el INEA, no cuentan con luz eléctrica y el centro de salud más cercano les queda a casi dos horas de camino, además de que solo tienen una brecha de acceso y en la comunidad solo dos familias tienen vehículo por lo que la mayoría debe transitar a pie o en el lomo de burros o caballos.“No hay ni capilla religiosa y los pocos que acudimos a misa los domingos viajamos hasta Caleta de Campos”, comunidad a la que llegan después de dos horas de caminar y en la que hacen sus escasas compras de víveres.María Teresa dice que en su ejido nadie conoce los servicios públicos aunque y advierte que varios de sus vecinos no cuentan con actas de nacimiento y que incluso hay personas que fallecen y tampoco se da cuenta a las autoridades. La versión de la dirigente ejidal es respaldada por el regidor priísta Leopoldo Farías, oriundo de una comunidad vecina, “pero con menos atrasos que la Huizachera y Las Huertitas, dice el edil y ex dirigente de la CNC.El regidor apunta que en esas comunidades “existe un pequeño grupo de habitantes que profesan una religión “o secta”, que se hace llamar “Hermandad o Cruz de Palo”.Ellos, agrega el edil del tricolor, de plano rechazan que sus hijos acudan a la escuela y tampoco aceptan registrar sus nacimientos o sus defunciones. “No son gente mala, diríamos que son gentes buenas, respetuosos con todos y buenos vecinos, pero se van repliegan cuando se trata de pedir la intervención de las autoridades para la introducción de los servicios públicos elementales”, narra Leopoldo Farías.Por su parte, la señora Teresa Espinoza, ahora en su calidad de Presidenta del Comisariado Ejidal, forma parte del Consejo Municipal Agropecuario, por lo que tiene que desplazarse hasta esta cabecera municipal a la que llega después de casi cuatro horas de camino.“Yo quiero aprovechar esta oportunidad para pedirle al gobernador Fausto que nos apoye aunque sea con poquito, nuestros hijos quieren estudiar, aunque son pocos los que se quedan porque en cuanto son jóvenes nos dejan y toman rumbo al norte y nos quedamos con el Jesús en la boca”, clama esta mujer de origen y liderazgo campesino.Entre sus peticiones clama como prioridad el arreglo del único acceso a su comunidad, la que en tiempos de lluvias, como ahora, se prácticamente intransitable.