Incauta anualmente Profepa 100 aves exóticas en Morelia
MORELIA, Mich., 24 de abril de 2012.- En México existe un tráfico ilegal de cerca de 70 mil loros, pericos y guacamayas anualmente, de los cuales el 70 por ciento muere por condiciones inapropiadas de transportación, expuso Carlos Salazar Tinoco, jefe del Departamento de Educación Ambiental de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Medio Ambiente (SDUMA) del municipio. De acuerdo con un comunicado de prensa, en el marco del Día de la Tierra que se celebra el 22 de abril en todo el mundo, la Dirección de Protección al Medio Ambiente y el Departamento de Educación Ambiental del Ayuntamiento capitalino informaron que en Morelia son decomisados por la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (PROFEPA) entre 50 y 100 de estas aves al año, si bien la cifra de su comercialización es mucho más alta. “No existe un registro exacto de los psitácidos que se venden dentro del municipio, en tianguis y sitios públicos o como parte del mercado negro, ya que es una práctica que muchas personas consideran hasta normal, pues toda su vida han visto que estas aves se exhiben y compran a cambio de unos cientos de pesos”, expresó el funcionario. Sin embargo, indicó que entre las especies comercializadas de loros, pericos y guacamayas se cuentan 22 especies en peligro de extinción, las que de llegar a desaparecer en el territorio mexicano se perderían para siempre, ya que no existen aves similares en ningún otro rincón del planeta. “Realizamos un recorrido en las instalaciones del Zoológico Benito Juárez con alumnos de la Secundaria Técnica número 100 y el Instituto Latino de Morelia, a fin de concientizarlos sobre el cuidado del entorno y el problema que para el equilibrio ambiental representa que se capturen y vendan ejemplares de estos psitácidos en peligro extinción”. “En ese sentido invitamos a los jóvenes a no comprar en el comercio ilegal aves, toda vez que de esta forma se contribuye al saqueó de estos animales de su ambiente natural, lo que trae repercusiones en la proliferación de otras especies animales, lo que afecta la cadena alimenticia”, manifestó Salazar Tinoco. De tal modo, los estudiantes con los mejores promedios de ambas escuelas, tuvieron la oportunidad de conocer otro tipo de aves que residen en el Zoológico Benito Juárez, como el águila cola roja y el halcón harris, el cual está entrenado para cazar ardillas, ya que estos roedores han incrementado su población en las instalaciones del parque y al no tener depredadores naturales se transforman en una plaga, pues se alimentan de las raciones de otros animales. “Algo similar ocurre con las especies en sus hábitats naturales, si llegan a desaparecer los psitácidos no sabemos cuáles pueden ser las consecuencias a futuro”, dijo el funcionario. En Morelia la PROFEPA lleva la adopción anual de entre 100 y 50 loros, pericos y guacamayas, producto del decomiso por comercio ilegal, la cual es una cifra mínima si se considera que el tráfico es un fenómeno que implica a gran cantidad de personas a lo largo de varias entidades federativas, mismo que en México alcanza números exorbitantes hasta por el orden de 70 mil ejemplares anualmente. Acompañado de Luis Héctor Bibian Marín y Rodrigo Martínez Vieyra, encargados del Área de Aves y del Área Educativa del Zoológico Benito Juárez respectivamente, Salazar Tinoco habló sobre la preservación de los diferentes grupos de animales, tales como los felinos, los cuales enfrentan condiciones similares a las de las aves a causa de la caza y el comercio ilegal de sus pieles. Durante el recorrido, las 6 alumnas de la Secundaria Técnica número 100 y los 10 alumnos del Instituto Latino de Morelia pudieron observar leones, tigres blancos, leopardos, tigres de bengala, linces, ocelotes y pumas, además de halcones, cacatúas, patos, flamencos, tucanes, chachalacas, pericos, pavo reales y un águila real, a cuya conservación la ciudadanía puede ayudar con sus acciones. Entre las que se mencionaron están el hacer uso racional de recursos como el agua y la energía eléctrica, no comprar especies extraídas del medio silvestre, no matar animales ya que todos tienen una función ecológica, no liberar especies exóticas, cuidar a sus mascotas y llevarlas al veterinario, así como darles una dieta balanceada.