Tres años después, víctimas no superan daños psicológicos?
MORELIA, Mich., 15 de septiembre de 2011.- Tres años después de los granadazos en el Centro Histórico de Morelia, hecho que marcó el inicio del narcoterrorismo en la historia del México contemporáneo, las 72 víctimas directas que resultaron lesionadas –entre ellas una veintena con mutilaciones— ya reciben precarias ayudas monetarias, pero permanecen con impactos psicológicos que no han podido superar.A María Salud Vázquez Silva, por ejemplo, quien la noche del 15 de septiembre de 2008 acudió con su madre al primer cuadro de la ciudad para sumarse a la tradicional verbena popular conmemorativa del Grito de Independencia, la vida le cambió para siempre, pues a unos metros de donde ellas se ubicaban detonó uno de los dos artefactos que arrojaron los hasta ahora desconocidos atacantes.La hoy ex estudiante de licenciatura de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, de 28 años, narra que ha sido muy difícil superar este evento, entre otras causas porque su madre, quien aportaba el sustento al hogar, dejó de trabajar luego de que las esquirlas le destrozaron un pie, y ella ahora se dedica a la atención permanente de su progenitora.“A raíz de que mi mamá ya no puede trabajar, yo tuve que abandonar la escuela para mediante la venta de algunos productos poder aportar algo de dinero, tanto para nuestra propia sobrevivencia como para la compra de medicamentos de mi madre, quien además presenta cuadros emocionales de alteración, lo mismo que yo”, dice.Reconoce que el gobierno de Michoacán sí las ha apoyado económicamente al igual que a todas las demás víctimas de los granadazos que también privaron de la vida de ocho personas, “pero ya nada ha sido lo mismo: las explosiones nos destruyeron el presente y el futuro, nos condenaron a vivir escondidas en nuestra propia casa, llenas de temor, de sufrimiento y de impotencia”.Abunda:“Yo como quiera que sea trato de crearme la ilusión de que algún día superaré este trance y podré rehacer mi vida; sin embargo, mi mamá ha cambiado mucho, tiene mucho miedo de salir a la calle y más de acudir a eventos públicos… tiene mucho miedo de ir al Centro Histórico de la ciudad… llora en silencio, cuando cree que yo no la veo… estos ataques nos quitaron la felicidad que teníamos aún en la humildad; nos truncaron nuestra forma de ser, sobre todo a ella, quien es lo más valioso que tengo en la vida y más quiero”.Liliana Díaz también forma parte de la lista de ‘daños colaterales’ que arrojaron los granadazos: su cuñada Leticia Tapia Guerrero falleció por las múltiples lesiones internas y externas que le generaron las esquirlas, mientras que su hermano Salvador Fernando Díaz y sus sobrinos Luis, Salvador y Víctor resultaran heridos.“Ellos fueron como en años anteriores a celebrar el Grito, a comprar las cañas con chile, a que a los muchachos les pintaran sus caritas con los colores patrios; pero no hubo nada qué celebrar, y sí todo qué lamentar, ya que una granada reventó apenas a un metro de donde estaban, en la plaza Melchor Ocampo…”, recuerda.Refiere que a diferencia de los lesionados que lograron pensiones vitalicias que oscilan entre los mil 200 y los 13 mil pesos mensuales –según la magnitud de los daños experimentados—, a sus familiares el gobierno y el Congreso de Michoacán sólo les autorizaron apoyos económicos temporales, que pronto terminarán, pese a que murió doña Leticia.“No midieron con la misma vara a todas las víctimas. Hubo criterios absurdos, dictámenes extraños que realizaron los diputados. Mis sobrinos, quienes ya están en la Universidad porque han demostrado mucha fortaleza, viven con las esquirlas en sus piernas, el trauma en la mente y la tragedia en el corazón”, describe.A la distancia, Víctor Manuel Serrato Lozano, presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, opina que con el lanzamiento de las dos granadas a la población civil durante la celebración del Grito de Independencia que encabezaba el gobernador Leonel Godoy Rangel, “inició en México la etapa del narcoterrorismo”.El ombusdman michoacano expresa sus dudas sobre la presunta responsabilidad de los supuestos culpables de lanzar los artefactos frente a Palacio de Gobierno y a un costado del templo de La Merced.“Hay muchos cabos sueltos en torno de este funesto acontecimiento. Y sería muy lamentable que quienes permanecen encarcelados sin recibir sentencia fueran chivos expiatorios y sólo se les incriminara para limpiar las estadísticas y salir al paso de los reclamos sociales”, fustiga Víctor Serrato, cuya institución, no obstante, también quedó en duda porque jamás emitió recomendación ni opinión ni ningún posicionamiento sobre este caso…