Devuelvan sano al padre Santiago, pide la Diócesis de Zamora
MORELIA, Mich., 9 de enero de 2013.- Mediante un desplegado en su página electrónica, la Diócesis de Zamora, pidió a “los responsables de la desaparición del padre Santiago que ¡Por amor de Dios devuelvan sano un hijo a su madre; un hermano a sus hermanos; un sacerdote a la comunidad; un promotor vocacional a los adolescentes y jóvenes!.A continuación, el texto íntegro del documento: El Padre Santiago Álvarez Figueroa sigue desaparecido. Los Obispos y los Sacerdotes de la Diócesis de Zamora saludamos a todos nuestros hermanos católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, al inicio de este año 2013 que la Providencia de Dios nos concede. A todos deseamos que Jesucristo, Príncipe de la paz cuyo nacimiento acabamos de celebrar, reine en sus corazones y en sus hogares.Con profunda tristeza, con clara impotencia, pero con viva fe y esperanza les comunicamos que un hogar más de nuestra Diócesis se ha visto probado por el sufrimiento, la angustia y la incertidumbre: se trata de la familia Álvarez Figueroa, que busca incansablemente a Santiago, uno de sus hijos, que desapareció la noche del 27 de diciembre que acaba de pasar.Santiago es un joven y ejemplar Sacerdote de nuestra Diócesis de Zamora. Recibió la ordenación sacerdotal apenas el 16 de diciembre de 2011, en una celebración que tuvo lugar en su propio pueblito de origen: Paredones, del municipio de Jiquilpan. Es uno de los tres Sacerdotes que se dedican a la promoción de las vocaciones sacerdotales en las familias y en los ambientes juveniles y de adolescentes.El Padre Santiago se dirigía en automóvil desde Jacona hasta Paredones el día 27 cerca de la ciudad de Jiquilpan, al tomar el camino que conduce a su pueblo, hizo una llamada telefónica hacia las 9:00 p. m. a una hermana religiosa, pero nunca llegó a su casa, donde los esperaban sus papás y sus hermanos.Hasta el día de hoy nada sabemos sobre este hermano nuestro Sacerdote que tanta falta nos hace como servidor de Dios y del pueblo. Nadie lo ha visto a él; nadie ha visto su carro.Las autoridades a quienes compete la investigación han estado realizando su labor a partir del 29 de diciembre, fecha en la que se presentó la denuncia en la Subprocuraduría Regional de Justicia de Zamora; pero hasta hoy todo ha sido infructuoso: nada se sabe.¿Cuántas familias como la del Padre Santiago han sufrido situaciones semejantes; cuánto dolor han experimentado y cuántas lágrimas han derramado sin encontrar respuestas satisfactorias? Como lo hemos venido haciendo en estos últimos años, nos solidarizamos estas familias en la oración y en la certeza de que el mal no tiene la última palabra. Como sacerdotes seguiremos, en medio de las pruebas, ejerciendo nuestro ministerio de consolación desde la fe.A quienes son responsables de la desaparición del Padre Santiago les pedimos: ¡Por amor de Dios devuelvan sano un hijo a su madre; un hermano a sus hermanos; un sacerdote a la comunidad; un promotor vocacional a los adolescentes y jóvenes!Los Obispos y Sacerdotes de la Diócesis de Zamora compartimos el sufrimiento de la familia Álvarez Figueroa y con ellos compartimos también la esperanza de recuperar sano y salvo al Padre Santiago.A los que creen en Dios les pedimos oren por el Padre Santiago y su Familia y por todos aquellos que son víctimas de la violencia; a los que solo creen en el hombre, les invitamos a compartir nuestra convicción de que la vida humana es el valor fundamental, y a actuar en consecuencia.Encomendamos la paz y el bienestar de nuestras familias a la protección maternal de Santa María de Guadalupe, Madre y Señora nuestra.¡Que en Cristo, nuestra paz, Michoacán tenga una vida digna!