Obtiene Maximino Aldana, cátedra Marcos Moshinsky 2013-2014
CIUDAD DE MÉXICO, 7 de junio de 2014.- Con un innovador estudio que analiza, desde la física de lo complejo, la resistencia bacteriana a los antibióticos, Maximino Aldana González, investigador y secretario Académico del Instituto de Ciencias Físicas (ICF) de la UNAM, obtuvo una de las siete Cátedras de Investigación Marcos Moshinsky 2013-2014, otorgada por la fundación del mismo nombre, que honra al investigador emérito de la UNAM, precursor de la física mexicana.
Según un comunicado de prensa, la cátedra, destacó el doctor en física, es un reconocimiento al trabajo realizado. “El comité evalúa que uno tenga una historia académica relativamente exitosa o fructífera, para que de alguna manera tengan la garantía de que lo prometido se va a hacer. Me siento muy contento porque este proyecto que realizo tendrá financiamiento durante tres años”.
Interesado en ofrecer nuevo conocimiento a los problemas del país, Aldana creará una base de datos con las bacterias resistentes que más afectan a los mexicanos, pues existe escasa y aislada estadística sobre el tema.
“Como nuestro abordaje es inicialmente teórico, podríamos trabajar con datos de otros países, en colaboraciones como las que tenemos con el Centro de Biología de Sistemas de la Universidad de Harvard, pero me interesa aportar información al problema en México”, apuntó.
Por ello, comenzarán con la reunión de datos estadísticos, “que seguramente existen de manera dispersa”, y los que falten serán generados; además, buscarán colaboraciones con epidemiólogos para hacer un trabajo multidisciplinario que pueda orientar las políticas de salud del país.
Resistencia, aprendizaje ante la agresión
La resistencia de las bacterias a los antibióticos –desarrollados por el ser humano para destruirlas y prevenir enfermedades– ha resultado en un aprendizaje de los microorganismos ante agresiones cada vez más sofisticadas.
Como mecanismo de defensa generan diminutas bombas que se anclan en la membrana celular y expulsan del interior al medicamento. Además, transmiten o heredan este proceso a las células hijas para lograr nuevas generaciones resistentes.
Hasta ahora, la batalla por la sobrevivencia la han ganado las bacterias, pues se reproducen un millón de veces más rápido que los humanos y son sensibles a estímulos externos, que las ayudan a lograr descendencias cada vez más tolerantes.
“La respuesta humana ha sido el ataque con cocteles de varios medicamentos simultáneos para fortalecer el embate. Lo que queremos saber es cómo responde un sistema complejo como la célula a estos antibióticos”, explicó.
Responder a varias perturbaciones
Se conoce que las bacterias pueden hacerse resistentes a uno o dos fármacos, “pero también se harán fuertes ante un coctel, aunque los antibióticos actúen de forma distinta: algunos rompen la membrana celular, otros interfieren la síntesis de lípidos o de proteínas y unos más impiden que se sintetice el ADN. “Por ello, necesitamos saber cómo un sistema complejo responderá a una multitud de perturbaciones. Tenemos resultados preliminares, con 10 perturbaciones (o antibióticos simultáneos)”, reiteró.
Para lograrlo, descompone el sistema en interacciones más sencillas. “Probaremos parejas de perturbaciones o antibióticos y la respuesta de la bacteria. Si conocemos la interacción y la respuesta a cada pareja de medicamentos, podremos conocer cómo responderá al coctel”, precisó.
Aldana y sus colaboradores trabajan con bacterias simuladas, pero esperan despertar el interés de especialistas mexicanos para nutrir su estudio con datos experimentales de las bacterias que más afectan a nuestra población.
Para pasar de este modelo teórico a los datos reales y conocer las más resistentes que nos enferman, el universitario busca colaboraciones con médicos epidemiólogos y especialistas del Instituto Nacional de Salud Pública.